¿Está realmente preparado el Perú para un gran terremoto?

La prevención empieza mucho antes de un sismo en la forma en que se diseñan, construyen y supervisan las edificaciones.

Los devastadores terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudieron Venezuela a fines de junio y dejaron miles de víctimas y graves daños en la infraestructura han vuelto a poner sobre la mesa la importancia de la prevención sísmica en países como el Perú. En ese contexto, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) ha reiterado que la costa central del país mantiene una importante acumulación de energía sísmica, por lo que la ocurrencia de un terremoto de gran magnitud continúa siendo un escenario esperado.

Para Cristian Morales, fundador y gerente general de Nova Hábitat, existen otros factores que podrían ser incluso más determinantes en el comportamiento de las edificaciones durante un sismo. «El tipo de suelo es importante, pero no es el único factor. La calidad del diseño, la construcción, la supervisión de las obras y el cumplimiento de las normas técnicas son aspectos que marcan la diferencia cuando ocurre un terremoto», señala.

Morales explica que uno de los principales desafíos del país sigue siendo la autoconstrucción. Muchas familias, por limitaciones económicas, levantan sus viviendas sin asesoría técnica, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a un movimiento sísmico. A ello se suma la necesidad de fortalecer la fiscalización de las obras, garantizar procesos transparentes en la entrega de licencias y promover una mayor responsabilidad de todos los actores involucrados en el sector.

Cuando se prioriza el ahorro por encima de la calidad de los materiales, los procesos constructivos o la mano de obra especializada, el riesgo termina trasladándose a las familias que habitarán esas viviendas. A ello se suma la necesidad de fortalecer la labor de los inspectores municipales y de las entidades del Estado encargadas de otorgar licencias de construcción, funcionamiento y certificados de seguridad, garantizando que las inspecciones verifiquen las verdaderas condiciones de las estructuras y que estos procesos se desarrollen con total independencia, transparencia y criterios estrictamente técnicos. Construir no debería ser solo una actividad económica; implica una enorme responsabilidad con la vida de las personas.

Finalmente, el fundador de Nova Hábitat sostiene que el Perú debe ampliar la conversación sobre prevención sísmica y no limitarla únicamente a las condiciones del terreno. «El próximo gran terremoto no podemos evitarlo, pero sí podemos reducir sus consecuencias. Eso depende de cómo diseñamos, construimos, supervisamos y fiscalizamos nuestras edificaciones. La verdadera prevención empieza mucho antes de que ocurra un sismo», concluye.

 

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