El PBI acumuló una expansión de 3,05% entre enero y junio, pero el resultado de junio mostró una desaceleración. Construcción y comercio sostienen la actividad, mientras pesca, minería y manufactura enfrentan mayores dificultades.
La economía peruana cerró el primer semestre de 2026 con un crecimiento de 3,05%, un resultado que mantiene al país en terreno positivo, pero que también plantea dudas sobre su capacidad para sostener ese ritmo durante la segunda mitad del año. El dato es importante porque el crecimiento acumulado se acerca a las proyecciones oficiales, aunque el desempeño mensual muestra señales de pérdida de velocidad.
El principal punto de cautela está en junio. La producción nacional avanzó apenas 1,75% interanual, muy por debajo de los registros de los primeros meses. La desaceleración estuvo marcada por el retroceso de actividades primarias: la pesca cayó casi 52%, la minería e hidrocarburos retrocedió más de 2% y la manufactura disminuyó 6,19%.
En contraste, la demanda interna ofrece una señal más favorable. La construcción creció más de 9% en junio y acumuló un avance de 10,91% en el semestre, mientras el comercio aumentó cerca de 8% en el mes y 6,17% entre enero y junio. Estos sectores muestran que el consumo y la inversión todavía tienen capacidad para sostener parte de la expansión.
La gran pregunta es cuánto pueden compensar los sectores vinculados a la demanda la debilidad de las actividades primarias. El escenario climático será determinante. Los riesgos asociados a El Niño podrían afectar agricultura, pesca e infraestructura, precisamente algunos de los sectores que ya muestran dificultades.
El Banco Central de Reserva había elevado en marzo su proyección de crecimiento para 2026 de 3% a 3,2%, apoyado en mejores perspectivas para los sectores no primarios. Posteriormente, su escenario de junio elevó la expectativa a 3,4%, según reportes recientes.
Por ello, mantener un crecimiento cercano al 3% durante el resto del año es posible, pero no automático. Perú necesita que construcción, comercio y servicios mantengan su dinamismo mientras se recuperan los sectores primarios. El segundo semestre será, en ese sentido, la prueba de si el crecimiento actual tiene bases suficientemente amplias para sostenerse.