La paz perfecta…

Por Claudio Valerio

Nuestra mayor fuerza reside en nosotros mismos. La fuerza sanadora del amor y confianza está en el interior de la persona. Al perder el miedo a estar solos, nos descubrimos completos y, en ese punto de aceptación, nos damos cuenta que cuando uno enfrenta hasta el fondo su soledad interior, descubre que ella allí está… Abracemos nuestra propia soledad en lugar de huir de ella porque, así,  encontramos nuestra fuerza interior y, con ella, podremos sentirnos respetados, valorados y en paz con quienes somos.

¡El hombre se debe reconciliar con el hombre!…  Se precisa estar en equilibrio, tener mucho dominio y muy unidos con nuestro ser interior; porque, en la medida en que cada uno tenga esa unión y reconciliación consigo mismo, y con el otro, habrá paz verdadera, paz perfecta.

El siguiente relato nos ejemplifica a la perfección lo que es la paz y lo que representa sentirnos en paz, o sea la verdadera esencia de la tranquilidad y el bienestar.

Hubo un rey bondadoso que ofreció un gran premio al artista que fuera capaz de captar la paz perfecta en un cuadro. Naturalmente, muchos artistas se postularon. El rey observó y admiró todas las pinturas con cuidado, pero apenas dos realmente llamaron su atención. La primera era un paisaje verdaderamente hermoso. En la imagen, había un lago tan perfecto que parecía un espejo, donde se reflejaban plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre las montañas, un cielo azul con discretas nubes blancas. Todos los que miraban a esa pintura sentían una paz instantánea.

La segunda pintura también tenía montañas, pero éstas eran rocosas y carecían de vegetación. Sobre ellas había un cielo revuelto y gris, del cual se precipitaba una fuerte tempestad con relámpagos y truenos. Montaña abajo, parecía bajar un turbulento torrente de agua. A primera vista, nada de eso parece pacífico.

Sin embargo, cuando se observaba atentamente, detrás de la cascada había un arbusto creciendo de la grieta de una roca. En ese arbusto se podía ver un nido. Y allí, en medio del ruido y la violencia de la escena, estaba un pajarito tranquilamente, posado encima de sus polluelos. Esta fue la pintura escogida por el rey, que explicó: «Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, o sin problemas, o sin trabajo arduo, o sin dolor. Paz significa que, a pesar de estar en medio de todo eso, nuestro corazón debe y puede permanecer tranquilo. Este es el verdadero significado de la paz… ¡la paz perfecta!».

¡Qué fácil es hablar de la paz! Pero, ¿cómo es nuestra reacción cuando somos ofendidos o atacados? ¿Actuamos con paz?… Son muchas las personas que sufren la falta de amor debido a la falta de paz consigo mismas.  Así, son desconfiadas, tienen corazón herido, se sienten defraudadas y nunca tienen el amor que buscan. Esas heridas de paz y de amor se curan sólo en la soledad, reconociéndolo con claridad, mirándolo de frente, poniéndole un nombre al propio dolor, y enfrentando lo que uno siente. Si nos damos cuenta de esto, concluiremos que no vale la pena vivir pendiente de vivir como mendigos y esclavos.

 

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