El dengue continúa avanzando en el Perú y los últimos indicadores epidemiológicos muestran un escenario de preocupación. De acuerdo con información del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC-Minsa), hasta la semana epidemiológica 33 de 2026 se han registrado 57 defunciones por dengue, cifra que ya supera las 49 muertes reportadas durante el mismo periodo del año anterior.
El incremento representa aproximadamente un 16% en los fallecimientos y se suma a un aumento considerable en el número de personas contagiadas. En lo que va de 2026 se han acumulado 46.669 casos de dengue, frente a los 30.587 registrados durante el mismo periodo de 2025. La diferencia equivale a un incremento del 53%.
La información corresponde al periodo cerrado el 22 de agosto de 2026 y los datos del CDC-Minsa tienen carácter provisional, por lo que pueden ser actualizados conforme avance la vigilancia epidemiológica.
Una curva que mantiene su crecimiento
Los registros muestran que la curva acumulada de casos de dengue durante 2026 presenta un crecimiento más acelerado que el observado en 2025. El acumulado se acerca a los 50.000 contagios antes de finalizar la semana epidemiológica 33, lo que evidencia una expansión sostenida de la enfermedad.
El dengue es una enfermedad viral transmitida principalmente por el mosquito Aedes aegypti. Su vigilancia epidemiológica es de notificación obligatoria y semanal, lo que permite a las autoridades monitorear la evolución de los contagios, las defunciones y las zonas donde se concentra la transmisión.
El aumento de casos representa un desafío para los servicios de salud, especialmente en las regiones donde existe una mayor circulación del virus y donde las condiciones ambientales pueden favorecer la reproducción del mosquito transmisor.
El impacto de las condiciones climáticas
El escenario epidemiológico también se desarrolla en un contexto marcado por la presencia del fenómeno El Niño costero. Las condiciones asociadas a este fenómeno pueden favorecer la proliferación del Aedes aegypti, debido al incremento de las temperaturas y la presencia de lluvias que pueden generar nuevos criaderos.
Las autoridades han advertido que el fenómeno climático podría intensificarse durante los próximos meses. Según información reportada por el Instituto Nacional de Defensa Civil, alrededor de 1,2 millones de personas podrían verse afectadas por los impactos de El Niño en distintas regiones del país, mientras se han identificado cientos de puntos críticos expuestos a inundaciones y otros eventos asociados.
Regiones concentran buena parte de los casos
El incremento de contagios no se distribuye de manera uniforme en el territorio nacional. Regiones como Piura, La Libertad, Lambayeque, Ucayali y Madre de Dios han registrado importantes aumentos en comparación con el año anterior.
Piura, por ejemplo, superó los 7.600 casos en agosto, mientras que La Libertad pasó de 202 casos en el mismo periodo de 2025 a más de 5.600 en 2026. También se han observado incrementos importantes en Madre de Dios y Ucayali.
Ante este panorama, las autoridades sanitarias mantienen la vigilancia de los casos y recomiendan reforzar las medidas de prevención, especialmente el control de los criaderos del mosquito dentro y alrededor de las viviendas.
La prevención sigue siendo clave
Evitar que el mosquito encuentre lugares donde depositar sus huevos es una de las principales medidas para reducir la transmisión. Por ello, se recomienda eliminar recipientes que acumulen agua, mantener correctamente tapados los depósitos y permitir el ingreso de los equipos de salud cuando se realicen acciones de control vectorial.
También es importante prestar atención a los síntomas compatibles con dengue y buscar atención médica ante signos de alarma. La evaluación oportuna permite identificar los casos que requieren seguimiento y reducir el riesgo de complicaciones.
El incremento de contagios y fallecimientos durante 2026 vuelve a colocar al dengue entre los principales desafíos de salud pública del país. Con la temporada de mayor impacto climático aún por delante, el monitoreo epidemiológico y las acciones de prevención serán fundamentales para contener la expansión de la enfermedad.