Teherán y Mascate avanzan en un principio de acuerdo para regular el tránsito en el estrecho de Ormuz, excluyendo a barcos militares. Washington rechaza la iniciativa y advierte sobre posibles represalias, mientras el conflicto regional cumple seis meses.
El gobierno de Irán anunció que en las negociaciones con Omán sobre la administración del estrecho de Ormuz exigirá la prohibición del paso de buques militares, en un intento por reforzar su control sobre esta vía marítima vital. El viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, explicó que el acuerdo contempla rutas temporales para el tránsito comercial, mientras se define un plan permanente en los próximos 30 a 60 días.
El borrador del pacto establece que los barcos mercantes con destino al golfo Pérsico transitarán por aguas iraníes, mientras que la salida se dividirá entre aguas de Irán y Omán. La medida busca garantizar la seguridad de la navegación comercial, pero excluiría a buques militares, especialmente de Estados Unidos e Israel, considerados “hostiles” por Teherán.
El acuerdo se produce en un contexto de alta tensión: el estrecho permanece parcialmente bloqueado desde el inicio de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel en febrero de 2026. Washington ha expresado su rechazo frontal a la propuesta y el presidente Donald Trump llegó a amenazar con bombardear Omán si “se interpone” en las negociaciones.
Por su parte, Omán ha buscado mantener un rol mediador, proponiendo corredores temporales y operaciones de desminado para restablecer la navegación segura. Sin embargo, Irán insiste en que la reapertura plena dependerá del levantamiento de sanciones y bloqueos estadounidenses.
El estrecho de Ormuz es considerado el punto más crítico del comercio energético mundial, ya que por él transitaba cerca del 20% del petróleo global antes del conflicto. La exigencia iraní de prohibir el paso de buques militares podría redefinir el equilibrio geopolítico en la región y aumentar la presión sobre los mercados internacionales de energía.