En el Mes del Gamer, especialistas advierten que la evolución de esta comunidad está cambiando las reglas de la conectividad. La estabilidad, la baja latencia y los servicios especializados ganan protagonismo frente a un usuario cada vez más informado y exigente.
Durante años, la competencia en el mercado de internet estuvo centrada en ofrecer cada vez más velocidad. Sin embargo, el crecimiento del ecosistema gamer está impulsando un cambio en la forma en que los usuarios evalúan un servicio de conectividad. Hoy, una buena experiencia depende también de factores como la estabilidad de la red, la baja latencia y la capacidad de recibir una atención que comprenda necesidades cada vez más específicas.
La tendencia responde a la evolución de una comunidad que, según Kantar IBOPE Media, ya supera los 7,8 millones de gamers en el Perú. Además de jugar, muchos usuarios crean contenido, realizan transmisiones en vivo, compiten en línea y participan activamente en comunidades digitales, elevando sus expectativas frente a la tecnología y los servicios que utilizan.
«El gamer fue uno de los primeros usuarios en demostrar que la velocidad, por sí sola, ya no era suficiente. Hoy hablamos de consumidores mucho más informados, que entienden conceptos como latencia, estabilidad o calidad de la conexión y que esperan soluciones diseñadas desde su propia experiencia. Ese cambio está llevando a la industria a pensar la innovación desde el conocimiento profundo del usuario», señala Víctor Jáuregui, vicepresidente de WIN.
Entender esa evolución implica también cambiar la forma en que se desarrollan los servicios. La innovación deja de responder únicamente a mejoras tecnológicas y empieza a incorporar procesos de escucha, observación y participación de comunidades con hábitos y códigos propios.
En esa línea, WIN viene incorporandod esde hace tres años, a miembros de la comunidad gamer en el desarrollo de su propuesta para este segmento. La participación de jugadores permitió identificar necesidades que van más allá de la conectividad tradicional, como contar con canales de atención dentro de plataformas que utilizan habitualmente, recibir soporte de personas que comprendan el entorno gamer y disponer de configuraciones de red adaptadas a distintos tipos de juego.
¿Qué buscan hoy los gamers en una experiencia de conectividad?
- Baja latencia.Un menor tiempo de respuesta permite que las acciones realizadas por el jugador se reflejen con mayor rapidez dentro del juego, un factor especialmente relevante en partidas competitivas.
- Estabilidad de la conexión.Más allá de alcanzar altas velocidades, los jugadores requieren conexiones constantes y con la menor cantidad posible de interrupciones o variaciones durante una partida.
- Atención especializada.Para una comunidad con conocimientos técnicos y necesidades particulares, contar con personas que comprendan su lenguaje y el contexto de una incidencia puede marcar una diferencia importante en la experiencia de servicio. En el caso de WIN, este aprendizaje llevó a implementar atención mediante Discord y equipos conformados por gamers para atender a gamers.
- Configuraciones adaptadas al juego.Opciones como NAT 1, NAT 2 o la posibilidad de realizar cambios de IP responden a escenarios específicos de conexión, compatibilidad y desempeño que pueden presentarse dependiendo del juego o plataforma utilizada.
«Lo que estamos viendo con los gamers anticipa una tendencia mucho más amplia. Los usuarios ya no esperan soluciones estandarizadas; esperan que las empresas entiendan cómo utilizan la tecnología y sean capaces de construir experiencias alrededor de esas necesidades. La innovación en los próximos años estará cada vez más vinculada a esa capacidad de escuchar, especializarse y evolucionar junto con el consumidor», sostiene Jáuregui.
En ese escenario, el gaming se convierte en un laboratorio de lo que podría ocurrir en otros segmentos de consumo digital. Para la industria de las telecomunicaciones, el reto ya no estará únicamente en ampliar capacidades o velocidades, sino en transformar ese conocimiento del usuario en experiencias más especializadas, relevantes y capaces de evolucionar al mismo ritmo que sus hábitos digitales.