Día de la mujer en la Ingeniería: El Perú lidera la región en mujeres graduadas en ingeniería, pero requiere seguir cerrando la brecha

A propósito del Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, UTEC pone sobre la mesa datos que confirman un avance real pero insuficiente, y comparte recomendaciones para acelerar el ingreso, la permanencia y el liderazgo de las mujeres en el sector.

Cada 23 de junio, se celebra el Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, fecha instaurada por la Women’s Engineering Society del Reino Unido y respaldada por la UNESCO desde 2016 y reconocida mundialmente desde el 2017.  Se trata de una efeméride impulsada para revisar cuánto viene avanzando la presencia femenina en una de las profesiones que más decide el futuro de la humanidad: la ingeniería, y en el Perú, los datos muestran una paradoja que vale la pena considerar.

Según cifras de UNESCO, el 47.5% de los egresados de ingeniería en el país son mujeres, la cifra más alta de América Latina. Sin embargo, de acuerdo con el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONCYTEC), por cada investigadora en el área de ingeniería y tecnología hay 4,2 investigadores hombres en los centros de investigación del Perú.

Desde la infancia, los estereotipos de género influyen en cómo niñas y jóvenes perciben sus capacidades y las opciones profesionales que consideran posibles. Según el estudio Women in Science de la UNESCO, menos del 35% de los profesionales en STEM son mujeres a nivel mundial, una brecha que no responde a habilidades, sino a percepciones construidas desde edades tempranas.

En ese sentido, existe evidencia económica que refuerza el argumento de la inclusión. Por ejemplo, según el más reciente informe de diversidad de McKinsey & Company, las empresas con mayor diversidad de género en sus equipos ejecutivos muestran una mayor probabilidad de desempeño financiero superior; en su análisis de 2023, las del cuartil superior fueron 39% más propensas a registrar rentabilidad por encima del promedio frente a las del cuartil inferior. Asimismo, Boston Consulting Group encontró que las empresas con diversidad superior al promedio en sus equipos gerenciales reportaron 19 puntos porcentuales más de ingresos por innovación —45% frente a 26%— que aquellas con menor diversidad.

En ese sentido, Alejandra Ratti, directora del departamento de Bioingeniería e Ingeniería Química de UTEC, los avances en el caso peruano deben contribuir a seguir impulsando la presencia de las mujeres en este campo para reducir la brecha, y por ello, es importante considerar cinco aspectos clave:

  1. Intervenir desde la etapa escolar. La elección de carrera se empieza a formar mucho antes de la universidad. Programas de acercamiento a la ciencia y la tecnología dirigidos a niñas en primaria y secundaria amplían el universo de opciones que consideran «posibles para ellas».
  2. Visibilizar referentes reales. Ver a una mujer liderar un proyecto de ingeniería normaliza la idea de que ese lugar también le pertenece a las siguientes generaciones. Sistematizar y comunicar estas historias —dentro y fuera de la universidad— es una palanca de bajo costo y alto impacto.
  3. Acompañar la permanencia, no solo el ingreso. Atraer más postulantes mujeres no sirve de mucho si la deserción es más alta entre ellas. Mentoría entre estudiantes y profesionales, y entornos libres de hostigamiento, son determinantes para que la matrícula se traduzca en titulación.
  4. Revisar sesgos en la elección de especialidad. Es importante que niñas y jóvenes conozcan toda la gama de especialidades de ingeniería —no solo las más «tradicionales»—, dado que la participación femenina varía enormemente entre una y otra.
  5. Sostener el compromiso en el tiempo. Las cifras muestran que el avance puede estancarse o incluso retroceder si no hay políticas activas y sostenidas. Medir y publicar indicadores de representación femenina —en matrícula, docencia y liderazgo— permite verificar si las iniciativas realmente funcionan.

 

Finalmente, la experta destaca que la formación en ingeniería enfrenta nuevos desafíos en un contexto donde los estudiantes no solo requieren desarrollar competencias técnicas, sino también habilidades que les permitan adaptarse a entornos cada vez más complejos. “La labor de las mujeres en la academia contribuye a enriquecer la experiencia educativa mediante enfoques que integran el aprendizaje, la colaboración y el acompañamiento durante el proceso formativo”, concluye Ratti.

 

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