El mandatario nicaragüense aseguró que en el país «no volverá a haber elecciones» y adelantó que impulsará reformas para impedir que la oposición regrese al poder. Opositores y organismos internacionales advirtieron que las declaraciones profundizan el deterioro democrático.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó que en su país «no volverá a haber elecciones», una declaración que ha generado fuertes reacciones dentro y fuera del país al ser interpretada como un nuevo paso hacia la consolidación de un sistema sin alternancia democrática. El anuncio fue realizado durante el acto por el 47.º aniversario de la Revolución Sandinista, celebrado en Managua.
Durante su discurso, Ortega sostuvo que promoverá un conjunto de leyes a través de la Asamblea Nacional para impedir que, según sus palabras, «golpistas» y «vendepatrias» puedan regresar al poder mediante procesos electorales. El mandatario justificó la medida señalando que no permitirá que sectores apoyados por intereses extranjeros vuelvan a gobernar Nicaragua.
Las declaraciones fueron rechazadas por dirigentes opositores, quienes consideran que el anuncio confirma el cierre definitivo de los espacios democráticos en el país. El exaspirante presidencial Juan Sebastián Chamorro aseguró que las palabras de Ortega representan la oficialización de un modelo de partido único y evidencian el temor del régimen a cualquier competencia política.
Diversos analistas recordaron que Nicaragua atraviesa una prolongada crisis política desde 2018 y que, en los últimos años, el gobierno ha impulsado reformas constitucionales que ampliaron las facultades del Ejecutivo, consolidaron la figura de la copresidencia junto a Rosario Murillo y fortalecieron el control sobre las instituciones del Estado. Además, numerosos dirigentes opositores permanecen encarcelados, inhabilitados o exiliados.
Las declaraciones de Ortega también generaron preocupación en la comunidad internacional. Organismos de derechos humanos y gobiernos extranjeros han cuestionado reiteradamente el deterioro de las garantías democráticas en Nicaragua y han pedido el restablecimiento de procesos electorales libres, transparentes y competitivos.