Toda pequeña y mediana empresa debe monitorear de manera constante su liquidez, inventarios y obligaciones.
En la etapa inicial, el emprendedor debe reinvertir la mayor parte de las utilidades hasta que el negocio pueda operar sin presiones financieras y se conozca con claridad su ciclo operativo. En los primeros meses, la prioridad es validar el modelo de negocio, atraer clientes y consolidar el crecimiento, así informó Alfredo Marín, gerente de Pasivos de BanBif.
Respecto al financiamiento, indicó que si bien el crédito bancario con tasa y plazo adecuados puede ser una buena alternativa, muchos emprendedores no cuentan con historial crediticio empresarial, por lo que recurren a recursos propios o de familiares y amigos. Sin embargo, advirtió que financiarse con saldos de tarjetas de crédito o préstamos informales suele resultar más costoso y riesgoso. Además, recomendó estar preparados para enfrentar eventuales crisis económicas, mantener una buena relación con proveedores y clientes, y preservar siempre una caja operativa.
Antes de solicitar un crédito, las pymes deberían definir claramente la finalidad del financiamiento, buscar un plazo y una cuota acordes con el flujo del negocio y evaluar y comparar distintas alternativas de financiamiento. Asimismo, el directivo destacó tres acciones que mejoran las posibilidades de acceder a crédito: capitalizar utilidades para fortalecer el patrimonio y mejorar el ratio deuda-capital, mantener información financiera actualizada y contar con un flujo de caja ordenado y proyectado.
Explicó además que muchos emprendimientos no fracasan por falta de ventas, sino por problemas de liquidez, financiamiento inadecuado y desorden financiero. En ese sentido, identificó cinco desafíos clave al iniciar un negocio:
1.- Financiamiento limitado. La falta de historial crediticio y garantías formales restringe el acceso a crédito y obliga a depender de ahorros propios o financiamiento costoso como disposición de tarjetas y préstamos informales.
2.- Separar finanzas personales del negocio. Es fundamental abrir cuentas bancarias independientes y asignar un sueldo fijo al emprendedor para evitar mezclar gastos personales con los empresariales.
3.- Formalización y riesgo patrimonial. Mientras no se constituya una figura jurídica que limite la responsabilidad —como una EIRL o una SAC— el emprendedor puede responder con su patrimonio personal.
4.- Crecimiento mal financiado. Expandirse sin respaldo financiero sólido, acumular inventario innecesario o financiar excesivamente a clientes puede generar tensiones de liquidez.
5.- Llevar un buen control de ingresos y gastos. Un emprendedor debe registrar todas las compras y ventas, revisar el nivel de liquidez a diario, tener un buen control de los gastos, presupuestarlos y clasificarlos.
Resaltó que entre los errores financieros más comunes que cometen los emprendedores son: Mezclar finanzas personales y empresariales, confundir ventas con utilidades, no asignarse un sueldo, no planificar impuestos y endeudarse sin una estrategia clara.
Advirtió que las pymes enfrentan riesgos financieros permanentes, como problemas de liquidez por ventas al crédito, retrasos de proveedores, morosidad de clientes y contingencias tributarias o laborales que pueden derivar en multas, intereses o embargos.
Finalmente, el directivo resaltó que la disciplina financiera desde el primer día no solo mejora la supervivencia del negocio, sino que fortalece su capacidad de crecimiento en el mediano y largo plazo.