Más de tres cuartas partes de los establecimientos penitenciarios del país operan por encima de su capacidad. La sobrepoblación supera los 63 mil internos y pone en evidencia la crisis que enfrenta el sistema penitenciario peruano.
El sistema penitenciario peruano atraviesa una situación crítica debido al creciente hacinamiento en los centros de reclusión. De acuerdo con información oficial, 52 de las 69 cárceles del país presentan sobrepoblación, una problemática que continúa agravándose pese a los esfuerzos de las autoridades por reducir el número de internos.
Las cifras revelan que la población penitenciaria excede en 63.392 personas la capacidad instalada de los establecimientos penitenciarios. Esta situación genera que miles de reclusos vivan en condiciones de hacinamiento, afectando no solo su calidad de vida, sino también la seguridad y el funcionamiento de los penales.
Entre los establecimientos con mayores índices de sobrepoblación destacan los penales de Tacna, Abancay, Camaná, Sarita Colonia del Callao y Miguel Castro Castro, donde el número de internos supera ampliamente la capacidad para la que fueron diseñados.
A marzo de 2026, la población penitenciaria nacional alcanzó los 214.083 internos, registrando un incremento de más de 14 mil personas en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este crecimiento ha encendido las alertas sobre la necesidad de implementar medidas urgentes para enfrentar la crisis.
Ante este panorama, el Gobierno aprobó el Plan de Deshacinamiento Penitenciario 2026-2028, una estrategia que busca reducir la sobrepoblación mediante acciones coordinadas entre diversas instituciones vinculadas al sistema de justicia y rehabilitación.
Especialistas advierten que el hacinamiento dificulta los procesos de reinserción social, incrementa los riesgos de violencia dentro de los establecimientos y favorece la propagación de enfermedades, convirtiéndose en uno de los principales desafíos para el Estado peruano en materia de seguridad y derechos humanos.