Ernesto Álvarez plantea crear penales específicos para internos primarios y no violentos, mientras los delincuentes de mayor peligrosidad serían concentrados en establecimientos de máxima seguridad.
El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Ernesto Álvarez Miranda, propuso separar de manera definitiva a los internos primarios y no violentos de los reclusos considerados de alta peligrosidad, como parte de una reforma orientada a recuperar el control de los establecimientos penitenciarios y mejorar las posibilidades de rehabilitación.
Durante una entrevista difundida este jueves, el titular del sector sostuvo que los penales deben ofrecer oportunidades reales de resocialización y, al mismo tiempo, contar con mecanismos eficaces para contener a quienes representan una mayor amenaza. “Tenemos que volver a constituir un sistema por el cual la prioridad inicial sea el orden”, afirmó.
Álvarez planteó la construcción de establecimientos destinados a reos primarios o delincuentes no violentos, donde puedan participar en programas productivos y de rehabilitación. En contraste, propuso concentrar a los internos más peligrosos en penales de máxima seguridad como Lurigancho y Ancón, que cuentan con infraestructura destinada a este tipo de régimen.
La propuesta se suma a las medidas que el Estado viene implementando para reclasificar y redistribuir a la población penitenciaria. En enero, el Ministerio de Justicia informó sobre el traslado de 100 internos de alta peligrosidad al penal de Challapalca, incluidos reclusos vinculados con organizaciones criminales, robo agravado, sicariato y homicidio.
Asimismo, en febrero el Ejecutivo incorporó la etapa de “Extrema Seguridad” dentro del Régimen Cerrado Especial mediante el Decreto Legislativo N.° 1737. Esta modalidad comprende a sentenciados y procesados por delitos como sicariato, secuestro, extorsión y criminalidad sistemática, además de líderes de organizaciones criminales.
Finalmente, el ministro también propuso fortalecer la formación del personal penitenciario mediante una preparación de carácter militarizado y planteó convocar a reservistas y oficiales en retiro de las Fuerzas Armadas con experiencia en seguridad y áreas técnicas.