Nelson Boateng convirtió el problema de los desechos plásticos de Accra en una oportunidad para fabricar bloques de pavimentación mezclando plástico reciclado con arena.
La acumulación de residuos plásticos en Accra, capital de Ghana, ha impulsado soluciones innovadoras para convertir un problema ambiental en materiales destinados a la construcción. Una de ellas es la desarrollada por Nelson Boateng, ingeniero especializado en redes informáticas, quien comenzó a transformar plástico descartado en bloques utilizados para pavimentación urbana.
Según información difundida recientemente, Accra genera alrededor de 300 toneladas de residuos plásticos al día, mientras que históricamente solo una pequeña proporción ha sido reciclada. La iniciativa de Boateng busca aprovechar parte de ese material para producir bloques que puedan utilizarse en calles, veredas y otros espacios urbanos.
El proceso consiste en recolectar y procesar residuos plásticos para combinarlos con arena y obtener piezas destinadas a la pavimentación. La propuesta surgió como una alternativa frente a la acumulación de desechos y también ante la necesidad de contar con materiales de construcción accesibles.
La idea cuenta además con respaldo de investigaciones académicas realizadas en Ghana. Un estudio publicado en la revista Construction and Building Materials evaluó la fabricación de bloques de pavimento a partir de residuos plásticos y arena. Los investigadores encontraron que aumentar la proporción de plástico podía mejorar la resistencia a la compresión y reducir la absorción de agua. El bloque elaborado con plástico y arena de cantera alcanzó una resistencia máxima de 36,96 N/mm², frente a 27,81 N/mm² para el elaborado con arena marina.
Otra investigación realizada por universidades ghanesas también ha estudiado el uso de plásticos fuera de uso para fabricar bloques de pavimentación, analizando propiedades como resistencia, abrasión y absorción de agua.
El caso de Ghana muestra cómo el reciclaje puede vincularse con la infraestructura urbana y generar nuevas oportunidades económicas. Sin embargo, especialistas advierten que estas soluciones requieren controles técnicos, manejo seguro del plástico y evaluación de su comportamiento a largo plazo.
Más que convertir las 300 toneladas diarias en pavimento, el desafío es escalar tecnologías capaces de recuperar una parte significativa de esos residuos y transformarlos en productos útiles para las ciudades.