Congresistas deben ponerse la camiseta y ser empáticos

Por José Darío Dueñas Sánchez, Consultor de Negocios

Leyes con Rostro Humano: Por qué los Congresistas Deben Gobernar con Empatía y Mirada Social

La política, en su concepción más pura, es una herramienta de servicio destinada a garantizar el bienestar colectivo y la justicia. Sin embargo, cuando se analiza el ejercicio parlamentario en el Perú, esa esencia original suele desdibujarse entre debates técnicos, confrontaciones partidarias e intereses particulares. Los legisladores no solo necesitan conocimientos técnicos o habilidades retóricas; los congresistas deben ser empáticos y tener una mirada social integrada para el país. La desconexión emocional entre las autoridades y las demandas ciudadanas es, precisamente, una de las causas principales de la profunda crisis de representatividad que afecta la gobernabilidad del territorio nacional.

La Empatía como Requisito Legislativo

Legislar no consiste únicamente en redactar e imponer normas desde un escritorio en el Palacio Legislativo. Cada ley aprobada, modificada o derogada genera un impacto directo en la realidad cotidiana de millones de personas. Por ello, la empatía —entendida como la capacidad de ponerse en el lugar del otro y comprender sus dolores, limitaciones y aspiraciones— debe asumirse como un requisito ético indispensable para el cargo.

Un legislador empático es aquel que no necesita pertenecer a un sector vulnerable para defender sus derechos con firmeza. Cuando un parlamentario carece de esta cualidad, las leyes se vuelven frías, distantes y, con frecuencia, contraproducentes. La falta de sensibilidad social explica por qué a veces se priorizan contrarreformas políticas o normativas que benefician a intereses particulares, mientras proyectos cruciales vinculados a la salud pública, el acceso al agua potable, la mejora de la infraestructura escolar o la protección de las poblaciones vulnerables quedan relegados en las comisiones. La empatía permite que la agenda del Congreso coincida con la agenda real de las calles.

La Mirada Social frente a las Brechas del País

El Perú es una nación diversa, marcada por profundas desigualdades socioeconómicas y geográficas. Gobernar con una mirada social implica diseñar políticas públicas con un enfoque de equidad territorial, reconociendo que las soluciones idóneas para Lima Metropolitana no necesariamente resuelven las carencias del entorno rural, las comunidades amazónicas o las zonas altoandinas. Los parlamentarios deben utilizar sus prerrogativas —en especial la semana de representación— como un canal real de escucha activa y diálogo social permanente.

Una mirada social exige descentralizar la atención legislativa. Significa comprender el drama de un pequeño agricultor que pierde sus cultivos por el cambio climático, la angustia de una madre de familia que no encuentra medicinas en una posta médica, o las trabas que enfrentan los jóvenes emprendedores de las micro y pequeñas empresas para salir de la informalidad. Cuando el legislador observa el país con sensibilidad, la fiscalización deja de ser una estrategia de chantaje político contra el Ejecutivo y se transforma en una supervisión estricta para garantizar que el presupuesto descentralizado se ejecute de manera eficiente en favor de los ciudadanos.

El Costo de la Desconexión Ciudadana

La persistente indiferencia y la falta de empatía de los padres de la patria tienen un costo político y social sumamente elevado. La ciudadanía peruana ha desarrollado un comprensible resentimiento hacia un Parlamento que percibe de espaldas a sus crisis de seguridad y economía. Esta preocupante desconexión erosiona los cimientos del sistema democrático, alimentando la desafección política, el ausentismo electoral y el terreno fértil para populismos extremistas.

Recuperar la confianza ciudadana no se logrará con campañas de relaciones públicas ni con discursos elocuentes en el hemiciclo. El parlamento nacional debe ganarse el respeto de la población mediante una legislación con rostro humano. La aprobación de leyes justas, la inclusión legal de minorías y la defensa de los derechos sociales deben ser el reflejo de un Congreso que sufre y se alegra con el pueblo que lo eligió.

Conclusión

Los congresistas peruanos de cara a los nuevos desafíos nacionales no pueden seguir legislando desde una burbuja de privilegios de todo tipo. La empatía y la mirada social no son debilidades ni rasgos de ingenuidad política; constituyen la mayor fortaleza de un verdadero estadista. El país no necesita gobernantes que vean a los ciudadanos como meras estadísticas electorales, sino líderes capaces de sintonizar con el latido social de la nación. Devolverle la humanidad a la labor legislativa es el único camino viable para construir un Perú más justo, cohesionado y democrático.

Compartir:

Relacionado

Conoce cinco beneficios de contar con un seguro para autos

El Noticiero

Presidente de SERVIR: «Contar con los mejores servidores en el Estadocolabora con la reducción de la pobreza»

El Noticiero

Inician investigación a ministra de Vivienda por contratación irregular

El Noticiero