Infraestructura escolar: espacios adecuados influyen en el bienestar y la experiencia de aprendizaje

A través de sus intervenciones en comunidades educativas, CODIP ha beneficiado a más de 51 mil escolares, contribuyendo a mejorar las condiciones de sus espacios educativos.

Más de 26 mil escuelas públicas que atienden a 1.2 millones de estudiantes presentan defectos estructurales en el país, según el Ministerio de Educación. Esta realidad evidencia que las condiciones en las que niños y adolescentes desarrollan su jornada escolar continúan siendo un desafío para el sistema educativo.

Frente a este escenario, la Confederación de Desarrolladores Inmobiliarios del Perú (CODIP) viene desarrollando intervenciones en comunidades educativas que, a la fecha, han beneficiado a más de 51 mil escolares. A partir de este trabajo, el gremio ha identificado necesidades frecuentes relacionadas con lavaderos deteriorados, servicios que requieren mantenimiento, patios poco acondicionados y ambientes que no siempre responden adecuadamente a las actividades de los estudiantes.

“Un espacio seguro, limpio, funcional y adecuado permite que los estudiantes se sientan más cómodos, protegidos y motivados para aprender. Mejorar un ambiente educativo no solo transforma físicamente el espacio, sino que también genera mejores condiciones para su desarrollo y bienestar”, señaló Ana Cecilia Gálvez, gerente general de CODIP.

La mejora de estos espacios puede generar cambios que van más allá de la infraestructura. Un salón de lectura puede fomentar el hábito lector y la imaginación; un patio acondicionado, facilitar actividades recreativas y de integración; mientras que un aula renovada puede favorecer la participación y creatividad de los estudiantes.

Bajo esa mirada, CODIP desarrolla ASEO, su iniciativa de responsabilidad social orientada a mejorar las condiciones de aprendizaje en comunidades educativas. Las intervenciones parten de las necesidades identificadas en cada institución e incluyen mejoras en infraestructura para el lavado de manos y el acondicionamiento de distintos espacios escolares.

La experiencia también ha mostrado al gremio que cada comunidad educativa enfrenta necesidades particulares. Por ello, las intervenciones parten de la escucha a estudiantes, docentes y familias para identificar dónde una mejora puede generar un impacto concreto y favorecer una mayor apropiación de los espacios.

Para CODIP, el desafío de la infraestructura educativa no pasa únicamente por construir nuevos ambientes, sino también por mantener y adecuar los existentes para que respondan a las necesidades de cada comunidad y contribuyan a mejores condiciones para el aprendizaje y bienestar de los estudiantes.

 

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