Enfrentar al conformismo

Por Antero Flores-Araoz

Recurrentemente, en casi todas las reuniones sociales, se conversa sobre la situación política, social y económica del Perú, así como sobre las posibles candidaturas presidenciales para el proceso que se llevará a cabo el año 2026.

Como se comprenderá, hay voces -con las que coincidimos- que llaman a esforzarnos para que en dicho año no se repita y ni siquiera se pretenda acercarse al caos del 2021, en que tuvimos como malsano resultado el ascenso del “profesor” Pedro Castillo a la Presidencia de la República, que como pudimos constatar él y su equipo carecían de los más elementales conocimientos, aptitud y actitud para gobernar, peor aún algunos desde “pirañitas” hasta grandes “truhanes”.  Ello, como se supondrá, por la falta de unión y disposición de quienes tenían pensamientos democráticos y desarrollistas comunes, pero que por egos y otros errores no supieron buscar mecanismos para ir asociados, lo que en el léxico electoral se denomina alianzas.

Frente a las voces sensatas que llaman la atención para que no se vuelva a repetir lo acontecido en el año 2021 e incluso hacen propuestas, hay otras voces a las que llamaremos conformistas que piensan que el electorado es lo suficientemente inteligente y que no volverá a cometer los mismos errores, por lo que no hay motivo de preocupación y nuestra vida debe seguir sin mayores complicaciones.

Pues sí, hay motivos para preocuparnos y, como se dice, el elector es el soberano, pero hay que educarlo para que no vuelva a errar y no tengamos que estar arrepintiéndonos de nuestra dejadez cada cierto tiempo.

Ante mi educada indignación ante el conformismo, uno de los concurrentes

a la reunión me dijo tener una frase de Ayn Rand, emitida varias décadas atrás, que sostenía prácticamente lo contrario y me la hizo saber. Ella decía “Cuando adviertas para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tú sociedad está condenada”.

Bueno pues, estará condenada, como señaló Ayn Rand si es que no se hace nada contra todo ello y se cae en el conformismo. No señor, hay que luchar contra dichas lacras hasta vencerlas y siempre estar expectantes para que no se repita el desastre ya conocido.

Frente al conformismo: aptitud y actitud combativa pues el mundo no es para los pusilánimes, sino para quienes luchan por sus ideales, por su futuro y el de sus familias, por el bienestar de todos los conciudadanos y por el desarrollo de su país.  Hay una frase que prefiero a las conformistas y ella es ¡Si se puede! Y claro que se puede cuando la actitud es positiva.

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