La creciente ola de amenazas digitales obliga a las empresas a fortalecer su ciberseguridad. Ante ello, Claro empresas y Radware han unido fuerzas para ofrecer soluciones de vanguardia que protejan sus activos digitales.
La transformación digital ha convertido a las aplicaciones web, APIs y servicios digitales en el corazón de las operaciones empresariales. Desde plataformas de atención al cliente y comercio electrónico hasta sistemas financieros, educativos y de salud, gran parte de la actividad de las organizaciones dependen hoy de entornos digitales que deben permanecer disponibles, seguros y operativos de forma permanente.
Sin embargo, esta creciente dependencia también ha ampliado la superficie de exposición frente a amenazas cibernéticas cada vez más sofisticadas. “Una organización recibe en promedio alrededor de 1,900 ataques por semana, lo que equivale a más de 7,000 intentos de ataque al mes. A ello se suma un desafío adicional: solo el 4 % de las organizaciones ha alcanzado un nivel considerado maduro en materia de ciberseguridad”, señaló Mariano Orihuela, director de Mercado Corporativo de Claro Perú.
Frente a este escenario, las organizaciones están buscando soluciones tecnológicas que les permitan fortalecer su seguridad sin incrementar la complejidad de su gestión tecnológica. En respuesta a esta necesidad, Claro empresas anunció una alianza con Radware para incorporar nuevas capacidades de protección de aplicaciones web y APIs al mercado peruano mediante Claro WAF, una solución1 basada en la nube orientada a fortalecer la disponibilidad de servicios digitales y la continuidad del negocio.
La propuesta contempla un enfoque especializado que permite evaluar las necesidades y el nivel de exposición de cada organización para definir medidas de protección acordes a sus entornos digitales y requerimientos operativos. Asimismo, incorpora capacidades de monitoreo y gestión especializada respaldadas por el Centro de Operaciones de Ciberseguridad (CSOC) de Claro empresas, contribuyendo a una protección efectiva de aplicaciones críticas, APIs y servicios digitales.
“A través de este modelo gestionado, las organizaciones podrán contar con protección activa en tiempo real, mayor visibilidad sobre amenazas, capacidades avanzadas de detección y acompañamiento especializado para la implementación de medidas de protección que contribuyan a fortalecer la seguridad y continuidad de sus servicios digitales”, añadió Orihuela.
En definitiva, los ataques dirigidos a aplicaciones y servicios digitales continúan creciendo en volumen y sofisticación, y las empresas enfrentan el desafío de avanzar en su transformación digital sin incrementar su exposición al riesgo. En ese escenario, la capacidad de anticipar amenazas, proteger activos críticos y garantizar la disponibilidad de los servicios se perfila como uno de los principales diferenciadores para las organizaciones en los próximos años.
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