Las autoridades filipinas continúan las labores de rescate tras el potente sismo que sacudió la isla de Mindanao. El balance de víctimas sigue aumentando mientras miles de familias enfrentan las consecuencias de la emergencia.
Un terremoto de magnitud 7,8 registrado en el sur de Filipinas ha provocado una grave emergencia humanitaria en la isla de Mindanao, donde los equipos de rescate continúan trabajando entre edificios colapsados, deslizamientos de tierra y zonas afectadas por daños estructurales.
De acuerdo con los reportes más recientes de las autoridades, el desastre ha dejado decenas de fallecidos, cientos de heridos y varios desaparecidos. Los organismos de emergencia mantienen las operaciones de búsqueda en las áreas más afectadas con la esperanza de localizar sobrevivientes entre los escombros.
El movimiento telúrico causó el colapso de edificaciones, daños en centros comerciales, escuelas e infraestructura pública, además de interrupciones en el suministro eléctrico y las comunicaciones. Las autoridades también ordenaron evacuaciones preventivas en zonas costeras debido a una alerta de tsunami que posteriormente fue levantada.
Según información oficial, alrededor de 10.000 familias resultaron afectadas por el terremoto, mientras miles de estudiantes vieron suspendidas sus actividades escolares debido a los daños registrados en numerosas instituciones educativas de la región.
El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., dispuso la movilización de agencias gubernamentales y la habilitación de centros de evacuación para atender a los damnificados. Asimismo, la Cruz Roja y otros organismos humanitarios participan en las labores de asistencia a las comunidades afectadas.
Filipinas forma parte del denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta, donde terremotos y erupciones volcánicas son frecuentes debido al movimiento de las placas tectónicas.