El Frontón ¡ubíquense!

Por Antero Flores-Araoz

Parecería ser que altas autoridades del Estado, principalmente en el Consejo de Ministros, más parecen estar en la luna que en este mundo, pues a cuarenta años de haberse cerrado el centro penitenciario de “El Frontón”, pretenden reabrirlo.

No es novedad que necesitamos más centros de reclusión y que urge, o ampliar algunos de los que tenemos o construir nuevos. Sabemos perfectamente que los centros penitenciarios, de acuerdo con lo expresado en nuestra Constitución, son para cumplir las penas privativas de libertad, así como para resocializar al reo.

Penosamente no se puede cumplir adecuadamente con los objetivos de las cárceles, pues en ellas los reclusos están hacinados, la tugurización ha alcanzado niveles inauditos y la resocialización francamente imposible y, si a ello agregamos la promiscuidad existente en las prisiones, la situación es gravísima.

La reapertura de El Frontón es absolutamente inconveniente, porque antes de construir el nuevo penal, hay que demoler las construcciones que aún quedan en él, incluyendo las inutilizadas en la operación militar de debelación del motín habido el 03 de abril de 1985.  El costo de la demolición como se comprenderá es adicional a la de edificación del nuevo penal, sea él en el mismo Frontón o en cualquier otro lugar de tierra firme.

Por otro lado, la edificación o reconstrucción del penal en El Frontón, significa llevar material y maquinarias para ello desde la costa, lo que son por lo menos de 3.98 a 5.7 millas náuticas en embarcaciones, tanto en ida como de vuelta, lo que es costoso, como lo es llevar a diario al personal especializado en construcciones para que hagan su tarea y el costo de los que deben pernoctar en la isla.

A lo antes expuesto hay que agregar el costo de los traslados de los reclusos, así como también del personal del Ministerio Público y del Poder Judicial para algunas de sus actuaciones, más por supuesto el traslado de su personal auxiliar.  Si los reclusos necesitan traslados por hospitalización o atención médica, los costos siguen subiendo y si los abogados tienen que entrevistarse con sus defendidos más aún.  Todo ello sin olvidar las visitas familiares, que por más que sean costeadas por ellos, ya bastante sufrimiento les causa la reclusión del familiar.

Los genios que han tenido la supuesta brillantísima idea de reabrir El Frontón, probablemente no les ha pasado por sus cabecitas, que en cuarenta años que no ha funcionado tal establecimiento penal, a varios gobiernos que los han antecedido, se les ocurrió la misma idea, pero no las llevaron a la práctica. ¡Por algo sería!

Nuestros iluminados gobernantes, ni siquiera se tomaron el esfuerzo de indagar si anteriormente se hicieron estudios sobre el tema y encontrarían, como ya lo advirtieron algunos medios de prensa, que hace poco tiempo, en el año 2023, se había emitido informe negativo N° D000047-INPE-OIP-UEYP-DSGM.

¿Se habrán preguntado nuestros ilustres visionarios gobernantes sobre agua y luz en El Frontón? Probablemente no y si lo hicieron no les importó que no exista agua ni luz y que es costosísimo trasladar por embarcaciones el agua o poner planta desalinizadora, e instalar cableado subterráneo para el suministro eléctrico. ¡Pobre Perú! Y no sigo por cuidado de mi pobre hígado.

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