El violento ataque ocurrido en la avenida Húsares de Junín dejó cuatro muertos y el secuestro del empresario minero Jens Marty Lara Tantaquilla. Las víctimas, dos mujeres y dos hombres, fueron ejecutadas por delincuentes disfrazados de policías, lo que ha desatado indignación y alarma en la ciudad.
La madrugada del domingo 30 de agosto, Trujillo fue escenario de un crimen que estremeció al país. Un grupo armado interceptó la camioneta Ford Bronco Raptor en la que viajaba el empresario minero Jens Marty Lara Tantaquilla, de 31 años, junto a cuatro acompañantes. Los atacantes, vestidos con chalecos y cascos similares a los del Grupo Especial Contra el Crimen Organizado (Grecco) de la Policía Nacional, abrieron fuego contra los ocupantes y secuestraron al empresario.
Las víctimas fueron identificadas como Farhad Andrea Monzón Lingán, pareja sentimental de Lara; Nadia Edith Urtecho Rodríguez, bachiller en Administración que se encontraba circunstancialmente en el vehículo; Christopher Eduardo García Álvarez, de 32 años, gerente de la empresa de seguridad Army United y padre de una niña de 10 años; y Luis Alberto Rojas Ramos, de 35 años, agente de seguridad y profesor de jiu-jitsu, quien deja una hija de 17 años.
El ataque ocurrió alrededor de las 2:47 a.m. en plena zona céntrica de Trujillo, a escasas cuadras de la sede de la Divincri. Los delincuentes utilizaron fusiles de asalto y actuaron con precisión militar, lo que refuerza la hipótesis de que se trató de un operativo planificado por organizaciones criminales como “Los Pulpos” o “La Jauría”, según la Policía Nacional.
El secuestro y asesinato múltiple ha generado una fuerte respuesta política y social. El ministro de Defensa viajó de inmediato a Trujillo para coordinar acciones con las Fuerzas Armadas, mientras el Congreso evalúa otorgar facultades especiales al Ejecutivo para enfrentar la ola de violencia en La Libertad.