John Piragauta, gerente de transformación digital cloud de In Motion, advierte que la adopción de agentes de inteligencia artificial avanza con rapidez, pero que su verdadero valor dependerá de la capacidad de las empresas para establecer límites, supervisión y objetivos claros.
La inteligencia artificial agéntica está entrando en una nueva etapa de adopción empresarial y plantea un desafío que va más allá de la tecnología: cómo liderar organizaciones en las que humanos y agentes digitales compartirán tareas y decisiones. Para John Piragauta, gerente de transformación digital cloud de In Motion, la prioridad no debería ser incorporar agentes por tendencia, sino establecer las condiciones necesarias para utilizarlos de manera responsable.
Los datos de Gartner reflejan la velocidad de este cambio. Su Hype Cycle for Agentic AI 2026 señala que apenas 17% de las organizaciones ha desplegado agentes de IA, aunque más de 60% espera hacerlo durante los próximos dos años. La firma considera que se trata de la curva de adopción más agresiva entre las tecnologías emergentes analizadas.
Al mismo tiempo, Gartner advierte que más de 40% de los proyectos de IA agéntica podrían ser cancelados antes de finalizar 2027 debido a costos crecientes, falta de claridad sobre el valor empresarial o controles de riesgo insuficientes.
En este escenario, Piragauta plantea que la autonomía sin responsabilidad puede convertirse en un nuevo riesgo operativo. Cada agente que intervenga en procesos críticos debería contar con supervisión humana y un responsable capaz de explicar sus resultados.
La exigencia es especialmente relevante en industrias como los seguros, donde una recomendación automatizada puede afectar coberturas, siniestros, cumplimiento y la relación con los clientes. La pregunta, por tanto, no debería limitarse a si una IA puede ejecutar una tarea, sino a si la organización está preparada para responder por la forma en que la ejecuta.
Finalmente, para Piragauta, la ventaja competitiva de los próximos años no estará simplemente en tener agentes, sino en saber gobernarlos. El liderazgo empresarial deberá definir qué decisiones pueden delegarse, cuáles requieren criterio humano y bajo qué reglas la IA puede escalar con velocidad, control y confianza.