Perseverancia o tozudez

Por Antero Flores-Araoz

En los últimos meses nuestros connacionales vienen sufriendo los desvaríos de José María Balcázar, quien viene ejerciendo la Presidencia de la República, gracias al castigo que nos ha sido impuesto por el actual Parlamento del Perú, aún en funciones.

Como si ello no fuese poco también soportamos los de autoría de Pedro Sánchez que sea dicho por cierto conllevan mayor gravedad.

Pese a que lo que decimos lo podemos confirmar la mayor parte de nuestros compatriotas, merece una explicación para aquellos mentecatos que los siguen en su tozudez -y que ellos creen perseverancia- en insistir e insistir, con reiterancia abusiva, el primero en la pretensión de indultar u otorgar gracia presidencial al expresidente Pedro Castillo Terrones, y el segundo en su más todavía inconsistencia de seguir insistiendo que ganó en segunda vuelta la Presidencia de la República, que le hicieron trampa y que nunca debió validarse la votación presidencial de los peruanos en  el extranjero.

Pero la cosa no quedó en una protesta oral, sino que ha seguido llamando a marchas y manifestaciones en contra de la decisión definitiva y final de las autoridades electorales, a sabiendas que ello puede estimular actos de violencia que los buenos peruanos tenemos que evitar y que incluso obligarían a los miembros de la Policía Nacional a tomar cartas en el asunto, es decir repeler actos de violencia.  Lean bien apreciados lectores, decimos repeler y no reprimir.

Pese a que dichas marchas de protesta han asistido como dicen “solo cuatro gatos”, ello no deja de ser peligroso pues la poca asistencia ni evita ni impide necesariamente la violencia personal contra otros ciudadanos, ni tampoco la destrucción de obra pública como privada

En el caso del Presidente Balcázar, pese a ser abogado y haber sido juez y luego legislador, el tema es gravísimos pues conoce que el indulto normado por el inciso 21 del artículo 118 de la Constitución, es el perdón de una sanción penal y que él no puede concederlo mientras no exista una sentencia condenatoria firme, lo que en la actualidad no existe y por ésa misma razón tampoco se puede conmutar la pena.

En lo que refiere a la atribución de ejercer el derecho de gracia en beneficio de los procesados, él mismo es para los casos en que la etapa de instrucción -léase investigación- haya excedido el doble de un plazo más su ampliatoria, lo que tampoco se da en el caso de Pedro Castillo.

No debe olvidar el señor Balcázar que según dispone el inciso 1 del mismo artículo 118 constitucional, le corresponde como Presidente de la República, así su mandato no provenga del voto popular, “Cumplir y hacer cumplir la Constitución y los tratados, leyes y demás disposiciones legales” y obviamente incurrir en responsabilidades sancionables en caso de incumplimiento. El delito perpetrado por Pedro Castillo, quienes lo instigaron y los pocos que lo respaldaron incurrieron en gravísimo delito que afectaba la democracia.

Respecto al señor Sánchez no hay que olvidar que la piconería y tozudez (con t y no c) son graves, debiendo recordar como a la hoy electa Presidenta, en el proceso de 2016 que llevó a P.P. Kuczynski a la Presidencia, ella tuvo 73 congresistas y por no cooperar para que el mandato del último de los nombrados fuese exitoso, la persiguió muchos años y quizás ello motivase que su diferencia de votos con Roberto Sánchez en estas últimas elecciones fuese tan corta.

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