El IGP advierte que la costa central, mantiene una acumulación de energía sísmica y contempla escenarios de un terremoto de magnitud cercana a 8.8.
Los recientes terremotos registrados en la región vuelven a poner sobre la mesa la importancia de estar preparados ante un sismo, especialmente en un país como Perú, donde estos eventos no pueden predecirse y pueden ocurrir en cualquier momento. ‘’El desafío es aún mayor en un contexto en el que el país mantiene una Alerta de El Niño Costero, fenómeno que puede generar condiciones de lluvias, inundaciones, huaicos y otros eventos que incrementan la vulnerabilidad de determinadas zonas’’, advierte Janeth Valera, ingeniera geóloga de RIMAC.
Ante este escenario, RIMAC recomienda que la preparación no se limite a tener una mochila de emergencia estándar, sino que se adapte a la región, al tipo de riesgo y a las necesidades particulares de cada integrante de la familia.
¿Qué debe tener la mochila según dónde vives?
La recomendación oficial es adaptar el contenido de la mochila a la realidad geográfica y a las necesidades de cada familia. INDECI considera que esta debe permitir afrontar las primeras 24 horas de una emergencia, mientras que la llamada “caja de reserva” contiene recursos adicionales para los días siguientes.
Costa
- Agua embotellada y alimentos no perecibles.
- Protector solar, gorra y ropa ligera.
- Mascarillas, alcohol, gel antibacterial y toallas húmedas.
- Linterna, radio a pilas, silbato y batería portátil.
- Dinero en efectivo de baja denominación.
- Medicamentos de uso habitual y un botiquín básico.
- Si se vive cerca del litoral, incluir una ruta de evacuación ante un eventual tsunami.
Sierra
- Agua y alimentos no perecibles de fácil consumo.
- Mantas, ropa térmica y calzado cerrado.
- Linterna, radio, silbato y pilas de repuesto.
- Botiquín y medicamentos de uso permanente.
- Mascarillas para protegerse del polvo tras un eventual colapso de estructuras.
- Bolsas resistentes y elementos de abrigo que puedan proteger de la lluvia o la humedad.
- Dinero en efectivo y copias de documentos protegidas del agua.
Selva
- Agua segura y alimentos no perecibles.
- Repelente, mosquitero y ropa de manga larga.
- Bolsas impermeables para proteger documentos, medicamentos y dispositivos electrónicos.
- Botiquín, medicamentos de uso habitual y artículos de higiene.
- Linterna, radio, silbato y batería portátil.
- Ropa de cambio y calzado adecuado para zonas húmedas.
El punto que muchas familias olvidan: las necesidades particulares
‘’Una emergencia no afecta de la misma manera a todos los integrantes del hogar. Por ello, la mochila debe incorporar elementos específicos para niños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, personas con discapacidad y mujeres embarazadas’’, agrega Valera, de RIMAC
En un escenario de lluvias, inundaciones o huaicos, esta preparación cobra todavía mayor relevancia: el acceso a farmacias, centros de salud o servicios básicos podría verse temporalmente limitado. Por ello, medicamentos, agua segura, artículos de higiene y documentos médicos deben estar protegidos de la humedad y listos para ser trasladados.
En el caso de personas que toman medicamentos diariamente, como pacientes con diabetes, hipertensión u otras enfermedades crónicas, se recomienda mantener sus medicinas disponibles, en sus envases originales y revisar periódicamente su fecha de vencimiento.
Prevención que empieza antes del sismo
Contar con una mochila no es suficiente. RIMAC recomienda que cada familia identifique previamente las zonas seguras de su vivienda, establezca un punto de encuentro, conozca las rutas de evacuación y participe en simulacros.
‘’En un contexto de riesgos simultáneos, la prevención también implica monitorear las condiciones del entorno y tomar decisiones oportunas. La clave no es saber cuándo ocurrirá un sismo, porque científicamente no es posible predecirlo, sino estar preparados para responder cuando ocurra’’, concluye Janeth Valera, ingeniera geóloga de RIMAC.