Lima fue sede de una competencia que convocó a 32 estudiantes menores de 16 años y representantes de ocho países sudamericanos, en una jornada que combinó exigencia académica, intercambio cultural y promoción del talento científico.
Perú se convirtió en punto de encuentro para jóvenes promesas de las matemáticas con la realización de la 37.ª Olimpiada Matemática de Países del Cono Sur, desarrollada del 3 al 8 de agosto en Lima. La competencia reunió a delegaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Perú. La Sociedad Matemática Peruana confirmó previamente que el país sería sede de esta edición, una competencia con más de 35 años de trayectoria.
El encuentro convocó a 48 integrantes oficiales, entre estudiantes y responsables de las delegaciones. Los escolares fueron seleccionados previamente mediante procesos nacionales, lo que permitió que cada país llegara a Lima con sus representantes de mayor desempeño.
La delegación peruana estuvo integrada por Samir Ochoa Since, Luis Uchofen Alvitez, Ángel Cuya Fierro y César Flores Delgado, quienes fueron seleccionados luego de rendir evaluaciones nacionales en junio. La Sociedad Matemática Peruana informó que los exámenes de selección incluyeron pruebas de tres problemas y jornadas de cuatro horas, diseñadas para medir el razonamiento y la capacidad de resolución de los participantes.
Durante la competencia internacional, los jóvenes se enfrentaron a problemas de elevada complejidad que exigieron creatividad, análisis y dominio de distintas áreas de la matemática. Más allá de los resultados, el encuentro permitió fortalecer vínculos entre estudiantes y docentes de diferentes países.
La organización en Perú contó con la participación de instituciones académicas y especializadas, entre ellas la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Sociedad Matemática Peruana. La PUCP mantiene desde hace más de tres décadas programas vinculados con la preparación de estudiantes para olimpiadas matemáticas internacionales.
La presencia de ocho delegaciones también permitió proyectar a Lima como sede de encuentros académicos regionales y reforzar la importancia de impulsar desde edades tempranas las vocaciones vinculadas con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
Para las organizaciones participantes, iniciativas de este tipo contribuyen a identificar y acompañar a jóvenes con talento excepcional, además de generar oportunidades para que puedan intercambiar experiencias con estudiantes de otros sistemas educativos.
La 37.ª Olimpiada Matemática del Cono Sur dejó así una experiencia que va más allá de la competencia: acercó a nuevas generaciones a las matemáticas y puso nuevamente en escena la importancia de invertir en el talento científico juvenil de la región.