Las lluvias intensas y el impacto de fenómenos climáticos ponen en peligro amplias zonas de cultivo, afectando la producción y seguridad alimentaria.
Alrededor de 2 millones de hectáreas agrícolas en el Perú están expuestas a riesgo de inundaciones, según reportes recientes, en medio de un escenario marcado por lluvias intensas y eventos climáticos extremos.
Este riesgo se concentra principalmente en regiones del norte como Piura, Lambayeque y La Libertad, así como en zonas de la Amazonía y el sur del país, donde el incremento del caudal de ríos y la saturación de suelos elevan la probabilidad de desbordes.
El contexto climático, influenciado por fenómenos como El Niño, incrementa la frecuencia e intensidad de precipitaciones, generando inundaciones, huaicos y deslizamientos que impactan directamente en la agricultura.
Estas condiciones no solo amenazan la producción de alimentos, sino también la economía de miles de agricultores, ya que la pérdida o afectación de cultivos puede comprometer campañas agrícolas completas.
Además, especialistas advierten que la falta de infraestructura adecuada, como defensas ribereñas y sistemas de drenaje, agrava la vulnerabilidad del sector agrícola frente a estos eventos naturales.
En ese contexto, autoridades y expertos coinciden en la necesidad de fortalecer las medidas de prevención, mejorar la gestión del riesgo de desastres y garantizar la protección de las zonas productivas para evitar mayores pérdidas en el campo peruano.