La entidad enfrenta una brecha entre ingresos y gastos, mientras reclama que gobiernos regionales y locales no transfieren los aportes de sus trabajadores. Empresas privadas y municipalidades también figuran entre los principales deudores.
El Seguro Social de Salud (EsSalud) mantiene una cartera de S/5.624 millones por cobrar, lo que agrava su situación financiera y limita la capacidad de respuesta frente a la creciente demanda de servicios médicos.
Según la presidenta ejecutiva, Zulema Tomás, el problema radica en que los gobiernos regionales y municipalidades no trasladan los aportes que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) les transfiere para cubrir las obligaciones de sus trabajadores. “El MEF envía los recursos, pero EsSalud no recibe ese dinero y, aun así, seguimos atendiendo a los asegurados”, cuestionó Tomás ante la Comisión de Salud del Congreso.
Del total de la deuda, S/2.718 millones (48%) corresponden a aportes retenidos a trabajadores que nunca fueron depositados, mientras que S/2.906 millones (52%) son obligaciones no tributarias. Los gobiernos regionales concentran la mayor parte, con S/1.461 millones, seguidos por las municipalidades (S/422 millones) y las empresas privadas (S/434 millones).
El ministro de Trabajo, Juan Sheput, advirtió que parte de los fondos destinados a EsSalud son desviados hacia otros usos, sin sanciones claras para las autoridades responsables. Por ello, Tomás planteó un proyecto de ley que permita al MEF transferir directamente los recursos a EsSalud, como ocurre con el Ministerio de Salud.
La recuperación de esta deuda es clave para cerrar el déficit proyectado de S/2.000 millones en 2026 y financiar medicamentos, insumos y equipamiento. Sin estas medidas, la entidad corre el riesgo de ver comprometida la atención de millones de asegurados en todo el país.