La participación de traductores e intérpretes de lenguas originarias en procesos judiciales, audiencias y mesas de diálogos está permitiendo el acceso a la justicia para pueblos ancestrales de la Amazonía peruana, una labor que se destaca en el marco del Día Internacional del Traductor, que se celebra cada 30 de setiembre.
Lourdes Paredes, de 33 años e intérprete oficial de la lengua shipibo konibo, afirma que “cuando no hay traductor las audiencias demoran, se postergan o no llegan a tener justicia”. En su experiencia, sabe de casos donde comuneros fueron acusados injustamente de delitos como apropiación ilícita y violencia solo por la ausencia de un intérprete que reproduzca fielmente la defensa del inculpado.
“Hay casos donde un indígena fue encontrado en el lugar del delito y lo detuvieron simplemente porque nadie le entendía y no podía defenderse”, afirma Juan Rubén Ruiz, especialista de interculturalidad de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), institución clave en la formación de docentes con dominio de las lenguas originarias de la Amazonía peruana que hoy actúan como traductores.
Para Ruiz, el acceso a la justicia y la atención a la problemática de los pueblos originarios tuvo una mejora con la creación del Registro Nacional de Intérpretes y Traductores de lenguas indígenas (RENITLI) y la Ley N° 29735, que reconoce el derecho lingüístico de toda persona a usar su lengua originaria en los ámbitos público y privado, y obliga a las entidades públicas de atender a los ciudadanos en su lengua materna.
Traductores contribuyen con justicia para pueblos amazónicos.
Lourdes Paredes, natural de la comunidad Betel, ubicada a cuatro horas por río de Pucallpa, se siente agradecida y satisfecha de ayudar a alcanzar justicia a muchos integrantes de la etnia shipibo konibo, gracias a su participación como intérprete oficial inscrita en el RENITLI.
“Traducir un idioma es distinto a traducir una cultura. Podemos entender el mensaje de nuestro hermano o hermana, pero no solo no es saber hablar, sino entender de la cultura para interpretar el sentido correcto de un mensaje”, afirma. Agrega que el trabajo del traductor es fundamental, sobre todo cuando en una audiencia judicial o mesa de diálogo se enfrentan un hispanohablante con un comunero que tiene una lengua originaria.
Lourdes es docente intercultural bilingüe, egresada de la UCSS, y luego de desempeñarse como profesora en comunidades de su etnia, siguió cursos en el Ministerio de Cultura para actuar como intérprete, con especialización en justicia indígena, en convenio con el Poder Judicial. Actualmente, radica en Junín, aunque suele participar como traductora en audiencias virtuales a través de una plataforma virtual.
“Sin traductores, no se haría justicia, porque muchas veces la discriminación y el racismo afecta a las diversas culturas. Y eso hace que los pueblos originarios no lleguen a tener un trato justo. Hace poco se llevaron a paisanos que los acusaban de un delito que no cometieron. Los acusaban de violación, robo y malversaciones de fondos. Como estaban en el lugar del crimen, quedaron como culpables”, señala.
El traductor yanesha que conoce a los últimos tres sumo pontífices.
Además de traductor, Juan López Bautista es un líder de la nación yanesha y su aporte es fundamental para la preservación de su lengua. Su trascendencia entre los pueblos originarios es tal, que se reunió con los últimos papas Juan Pablo II y Francisco, durante su visita al Perú, y, aunque ya conoció al cardenal Robert Prevost, en el 2022, durante la ceremonia de beatificación de Sor Aguchita, en noviembre también participará en la delegación de pueblos amazónicos que recibirán al papa León XIV.
Juan López, de 69 años, natural de la comunidad 7 de junio, de Oxapampa, estudió docencia intercultural bilingüe en la Universidad Católica Sedes Sapientiae, institución donde actualmente se desempeña como docente y que le otorgó recientemente el grado de doctor honoris causa por su aporte académico: la elaboración de 10 libros de comunicación, etnomatemática, botánica, zoología y anatomía en lengua yanesha para la formación de futuros profesionales de etnias amazónicas.
“Han sido muchos años de investigación, pero finalmente la lengua yanesha se está revitalizando. Según el censo de la década del 70, solo habían 5 mil yaneshas, pero ahora ya somos más de 15 mil. La formación de futuros profesionales en lenguas nativas es clave. En la UCSS, tenemos 33 estudiantes yaneshas, y los egresados están volviendo a sus comunidades para trabajar y mejorar la calidad de vida de todo el pueblo yanesha”, afirmó.
Como intérprete, ha participado en audiencias judiciales, pero también colaborando con la Reniec, en actas de nacimiento defunción y matrimonio, así como en trabajos de traducción para empresas.
Situación de los pueblos originarios amazónicos.
El investigador Paolo Musso, autor del libro “Los libros de Nopoki”, afirma que, en el 2007, según datos del INEI, la situación de los pueblos originarios se resumía en “pobreza, desigualdad y acceso mínimo o casi nulo a políticas de bienestar social, entre estas, la educación. Existía una brecha socioeconómica que se traducía en la falta de oportunidades adecuadas para los pueblos originarios de la Amazonía”.
Solo en el departamento de Ucayali, en el 2015, el 42% se encontraba en un estado de pobreza y un 62% no tenía cubiertas algunas necesidades básicas.
En el caso de la educación proporcionada a niños de los pueblos originarios era deficiente por 2 motivos: “Los docentes designados a escuelas de pueblos originarios eran ajenos a su realidad; y los docentes eran completamente analfabetos al idioma de las personas a las cuales debían educar, así que las clases se impartían en castellano a niños que poco conocían ese idioma. Los niños debían aprender el castellano en el camino y eran obligados a dejar de hablar su idioma materno”, explica monseñor Gerardo Zerdin, obispo del vicariato de San Ramón.
Fue así que Zerdin inició el proyecto de crear una universidad donde se impartiera la carrera de educación básica intercultural bilingüe que forme a docentes que dominen las lenguas originarias, para que cubran las plazas disponibles en colegios de las comunidades indígenas. El proyecto tuvo como aliado a la UCSS y se creó Nopoki, un campus ubicado en Atalaya, Ucayali, donde se recibieron a jóvenes de todas las etnias de la Amazonía.
UCSS Nopoki se creó en el 2007, y en el 2011 se graduó la primera promoción de docentes con dominio de las lenguas originarias. Hoy, el campus tiene 600 estudiantes, de los cuales 420 viven en el albergue de la universidad. La carrera de educación intercultural considera nueve lenguas originarias amazónicas: shipibo konibo, asháninka, ashéninka, matsigenka, nomatsigenga, yanesha, yine, awajún y ese eja.
En su libro, Paolo Musso destaca que la universidad para los pueblos originarios cobra cada vez mayor sentido, especialmente después que una delegación de Nopoki tuviera un encuentro con el papa Francisco en Puerto Maldonado, en 2018, donde el sumo pontífice dijo:
“Pido a mis hermanos obispos que, cómo se viene haciendo Incluso en los lugares más alejados de la selva, sigan impulsando espacios de Educación intercultural y bilingüe en las escuelas y en los institutos pedagógicos y universidades. Felicito las iniciativas que desde la iglesia amazónica peruana se llevan a cabo para la promoción de los pueblos originarios, como el Nopoki, dirigidos expresamente a la formación de los jóvenes de las diversas etnias de nuestra Amazonía”.