Más de 500 mil bodegas generan cientos de miles de empleos en el país, pero la mayoría enfrenta barreras para obtener financiamiento y hacer crecer sus negocios. La inseguridad y el riesgo crediticio agravan el problema.
Las bodegas cumplen un papel clave en la economía peruana, pero gran parte de estos pequeños negocios todavía permanece fuera del sistema financiero formal. Según la Asociación de Mujeres Bodegueras del Perú (Agremub), solo el 12% de las bodegas del país accede a crédito formal o financiamiento bancario, mientras que otro 20% depende exclusivamente del crédito otorgado por sus proveedores.
La situación contrasta con la importancia que tiene este sector para la actividad económica nacional. De acuerdo con cifras difundidas por organizaciones del rubro, existen más de 500 mil bodegas en el país. La Municipalidad de Lima también ha destacado que estos establecimientos constituyen una parte fundamental del comercio de proximidad y del empleo.
Para Agremub, el acceso limitado al financiamiento responde, entre otros factores, a la percepción de riesgo que existe sobre estos negocios. El problema se ha agravado por el incremento de las extorsiones, que afecta la continuidad y rentabilidad de numerosos establecimientos. En 2023, el gremio reportó el cierre de más de 2.600 bodegas en Lima debido a extorsiones y cobros de cupos.
La falta de historial crediticio también representa una barrera. El Comercio ha señalado que una baja evaluación financiera, asociada en algunos casos al régimen tributario de los pequeños negocios, dificulta que los bodegueros puedan acceder a préstamos destinados a capital de trabajo o inversión.
Finalmente, el desafío cobra mayor relevancia debido a que una bodega requiere relativamente poco capital para comenzar a operar, pero necesita liquidez constante para reponer mercadería. El crédito de proveedores, que suele otorgarse por periodos cortos, no siempre resulta suficiente.