Según el primer Informe mundial sobre tendencias de la educación superior 2026 de la UNESCO, la matrícula universitaria mundial alcanzó los 269 millones de estudiantes en 2024. Los modelos virtuales permiten acercarse a contenidos, perspectivas internacionales y docentes especializados en áreas vinculadas con las necesidades de la economía actual.
En un mercado laboral donde la actualización constante es cada vez más necesaria, acceder a una formación internacional puede marcar una diferencia en el desarrollo profesional. Sin embargo, estudiar en otro país implica una inversión económica, tiempo y, en muchos casos, reorganizar la vida personal y laboral.
Hoy, la internacionalización de la educación está ampliando sus posibilidades: ya no depende únicamente de cruzar fronteras, sino también de acceder a conocimientos y experiencias académicas de otros países a través de nuevos modelos de enseñanza.
Según el primer Informe mundial sobre tendencias de la educación superior 2026 de la UNESCO, la matrícula universitaria mundial alcanzó los 269 millones de estudiantes en 2024, más del doble que hace dos décadas. Pese a este crecimiento, la movilidad internacional sigue siendo limitada: alcanza a cerca del 3 % de los estudiantes de educación superior.
“Hoy, las oportunidades de formación internacional ya no dependen exclusivamente de la posibilidad de trasladarse a otro país. La tecnología permite ampliar el acceso al conocimiento y acercar nuevas perspectivas académicas a personas de distintos lugares. El desafío es aprovechar estas posibilidades para ofrecer una educación flexible y con visión global, que contribuya al desarrollo profesional de los jóvenes”, señala Luciano Velazco, CEO de Dionisio Romero University (DRU).
Una nueva forma de acceder a oportunidades globales
Estudiar virtualmente en una universidad del extranjero permite acceder a conocimientos, perspectivas internacionales y docentes especializados sin necesidad de trasladarse a otro país. Esta modalidad puede reducir las brechas geográficas y ofrecer mayor flexibilidad a quienes buscan formarse mientras trabajan o atienden otras responsabilidades. Así, la internacionalización educativa amplía las alternativas para adquirir competencias vinculadas con las necesidades de la economía actual.
Esta posibilidad cobra mayor relevancia ante los cambios del mercado laboral. Según el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, seis de cada diez trabajadores necesitarán formación o actualización de sus habilidades antes de 2030. La inteligencia artificial, el análisis de datos y el pensamiento crítico forman parte de una transformación que exige a los profesionales mantenerse actualizados, independientemente de su carrera o posición. Un especialista en marketing, por ejemplo, necesita aprender a interpretar datos y utilizar herramientas de IA; un líder, aprovechar estas tecnologías para analizar escenarios, tomar decisiones y orientar a sus equipos.
“La movilidad universitaria está evolucionando: hoy, estudiar para el mundo no necesariamente implica trasladarse a otro país, sino también acceder a conocimientos, perspectivas y herramientas que permitan desenvolverse en una economía global. Por ejemplo, el modelo educativo DRU FLOW, busca que los estudiantes conecten lo que aprenden con situaciones reales y desarrollen capacidades para adaptarse a los cambios tecnológicos. Porque prepararse para el futuro requiere seguir aprendiendo durante toda la vida profesional”, señala Luciano Velazco, CEO de la institución.