El cambio climático reduce las reservas de agua del Perú y pone a prueba su seguridad hídrica

El país ha perdido más de la mitad de su superficie glaciar desde 1962. Empresas reconocidas con el Sello EHR 2026 muestran cómo la gestión del agua puede ayudar a adaptarse ante este escenario.

El Perú ha perdido el 56 % de la superficie glaciar que tenía en 1962, según el Inventario Nacional de Glaciares y Lagunas de Origen Glaciar del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM). En la región Lima, la cordillera La Viuda ha perdido el 88 % de su cobertura en el mismo periodo.

Según la ONU, la pérdida de masa glaciar se ha duplicado en los últimos 20 años, y cerca de 2000 millones de personas dependen del agua de glaciares y montañas para consumo, agricultura y energía. A ello se suma un ciclo del agua cada vez más irregular: de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), 2025 fue uno de los años más secos para los ríos del planeta en los últimos 35 años.

En el Perú, este escenario plantea dos riesgos a la vez: menos agua almacenada en las cabeceras de cuenca y eventos extremos más difíciles de prever, como sequías, lluvias intensas e inundaciones. Según el Banco Mundial, el 46 % del país es muy vulnerable a los desastres asociados al Fenómeno El Niño y al cambio climático.

“El cambio climático está modificando la forma en que el agua llega a nuestras ciudades y a nuestros campos. Ya no basta con usarla mejor: necesitamos proteger las fuentes, devolver a las cuencas su capacidad de almacenar agua y anticiparnos a los eventos extremos. Es una tarea que involucra al Estado, a las comunidades y también a las empresas”, señala Mariella Sánchez Guerra, directora ejecutiva de Aquafondo.

Soluciones desde las cuencas

En este contexto, el Sello Empresa Hídricamente Responsable (EHR), otorgado por Aquafondo con el respaldo de Global Water Partnership South América (GWP Sudamérica), reconoce iniciativas empresariales que promueven la gestión sostenible del agua. En su edición 2026, se distinguieron 29 proyectos de 24 empresas que contribuyen a la seguridad hídrica del Perú.

En conjunto, estas iniciativas representan una inversión de más de 140 millones de soles y benefician directamente a más de 370 mil personas a nivel nacional, demostrando cómo la acción corporativa aporta soluciones concretas frente a este desafío.

En la categoría Gestión de Cuencas fueron distinguidos el Proyecto Qochas, de Coca-Cola Perú; la rehabilitación y el mantenimiento de amunas, de PepsiCo; y la restauración de acueductos, de AJE Perú. Son iniciativas que recuperan infraestructura hídrica tradicional para almacenar, infiltrar o conducir el agua. En la misma categoría, el Grupo Vanguard Internacional fue reconocido por reutilizar agua para conservar el Huarango en Ica. Estas iniciativas favorecen la disponibilidad de agua, la conservación de los ecosistemas y la resiliencia frente al cambio climático.

En la categoría Innovación en Agua, se reconocieron diecisiete proyectos que buscan generar valor mediante soluciones innovadoras y contribuir a la seguridad hídrica. Entre ellos destacan el sistema de monitoreo hídrico de COREHIDRO y el proyecto de Camposol, orientados a mejorar la gestión y el uso eficiente del recurso. También fueron reconocidas iniciativas como la Planta de Tratamiento de Agua, de SIDERPERÚ; Yaku Muyu, de La Calera; Antes de la Descarga: Gestión de Efluentes, de San Antonio; Agua para el Futuro: Seguridad Hídrica en Ocucaje, de Engie; He-Tracer, de Veolia Perú; y Humedad Hecha Energía, de Fenix, entre otros proyectos que promueven una gestión más eficiente y responsable del agua.

Finalmente, la categoría Cultura del Agua reconoció siete proyectos orientados a promover la educación ambiental, la sensibilización y el impacto social en las comunidades. Entre las iniciativas distinguidas destacan las de empresas como Softys, Arca Continental Lindley, cbc Perú y GCM Perú, así como las impulsadas por instituciones académicas como la Universidad Privada del Norte (UPN) y la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), cuya participación resulta clave para fomentar la conciencia ambiental entre los jóvenes y promover hábitos responsables en el uso del agua desde las nuevas generaciones.

Para Sánchez Guerra, la adaptación al cambio climático pasa por la seguridad hídrica, y las empresas reconocidas demuestran que es posible proteger sus operaciones y, a la vez, beneficiar a las comunidades y los ecosistemas. En un país que ve retroceder sus glaciares, el agua del futuro dependerá de lo que se haga hoy en las cuencas.

 

 

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