¿Cómo cerrar bien el año? 5 decisiones de liderazgo que pueden marcar la diferencia

El 88% de los responsables de Talento Humano se siente seguro de la capacidad de sus equipos de liderazgo, una base favorable para afrontar los desafíos y oportunidades de la segunda mitad del año.

La segunda mitad del año representa una oportunidad para revisar avances, ajustar prioridades y concentrar los esfuerzos en los objetivos de mayor impacto. En esta etapa, el liderazgo adquiere un papel especialmente relevante para mantener el foco, facilitar la toma de decisiones y acompañar a los equipos en la consecución de resultados.

De acuerdo con el Talent Insights 2026 de Cornerstone, el 88% de los responsables de Talento Humano se siente seguro o muy seguro de la capacidad de sus equipos de liderazgo para impulsar el cambio organizacional. Este resultado refleja una percepción favorable sobre la capacidad de los líderes para acompañar a sus organizaciones frente a los retos que plantea un entorno laboral en constante transformación.

Sin embargo, esta confianza convive con una brecha importante: no todas las organizaciones están generando las condiciones necesarias para que sus líderes puedan ejercer plenamente ese rol. Según una medición interna de Cornerstone, menos del 50% de las organizaciones prepara a sus líderes o les brinda los recursos necesarios para asumir los desafíos de liderazgo.

“Esta situación puede limitar su capacidad para tomar decisiones y establecer prioridades, especialmente cuando no cuentan con suficiente visibilidad sobre la estrategia del negocio o cuando esta información no trasciende los niveles más altos de la organización. Para que un líder pueda priorizar y orientar a su equipo, necesita comprender hacia dónde se dirige el negocio y cómo su trabajo contribuye a ese propósito”, sostiene Paola Chocano, Partner & Managing Director de Cornerstone Perú.

¿Cómo acompañar mejor a los equipos durante el segundo semestre?

Frente a este escenario, Chocano identifica cinco acciones que las organizaciones pueden implementar durante la recta final del año:

  1. Priorizar con intención. Antes de incorporar nuevas metas, es importante identificar qué proyectos tendrán mayor impacto y cuáles pueden simplificarse o reprogramarse. “Cuando existe una dirección definida, las personas pueden administrar mejor su tiempo y concentrar su energía donde generan mayor valor”, explica Chocano.
  2. Revisar las dinámicas de trabajo. Analizar las reuniones, los procesos y la distribución de responsabilidades permite detectar tareas que pueden reducirse, redistribuirse o resolverse de manera más ágil. El objetivo no es hacer menos, sino utilizar mejor el tiempo y los recursos disponibles.
  3. Fortalecer un liderazgo cercano. Los líderes cumplen un papel central al brindar orientación, escuchar y ofrecer contexto. Desarrollar habilidades de comunicación, gestión del cambio e inteligencia emocional les permite acompañar mejor a sus equipos durante los periodos de mayor actividad.

“Un líder no necesita tener todas las respuestas, pero sí estar disponible para escuchar y facilitar la toma de decisiones. Esa cercanía puede influir positivamente en la experiencia cotidiana de trabajo”, comenta Chocano.

  1. Brindar autonomía para avanzar. Definir qué decisiones requieren aprobación y cuáles pueden resolverse directamente facilita la ejecución. Cuando cada colaborador conoce su margen de acción, puede asumir un rol más activo y responder con mayor rapidez.
  2. Convertir la escucha en mejoras concretas. Las conversaciones breves, los espacios de retroalimentación y las revisiones periódicas permiten identificar ajustes oportunos. Simplificar una reunión, redistribuir una responsabilidad o reconocer un avance puede generar un impacto positivo en el equipo.

Liderar mejor la recta final del año

Para Cornerstone, sostener el foco y la energía de los equipos requiere revisar la manera en que se toman decisiones, se distribuye el trabajo y se acompaña a las personas, especialmente durante los periodos de mayor actividad.

Cuidar a las personas no significa reducir la exigencia ni renunciar a los objetivos. Implica crear condiciones para que puedan sostener su desempeño, con responsabilidades definidas, autonomía y líderes disponibles.

“Cerrar bien el año no depende solo de acelerar, sino de decidir dónde concentrar los esfuerzos. Una dirección clara, mayor autonomía y espacios de escucha permiten sostener los resultados sin perder de vista a las personas”, concluye Chocano.

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