La combinación de dispositivos conectados, medidores inteligentes e inteligencia artificial está transformando la gestión de agua, energía y gas, al permitir detectar anomalías, anticipar consumos y convertir grandes volúmenes de datos en respuestas comprensibles para usuarios y empresas.
De acuerdo con Felipe Espejo, CEO de Zamper.IO, la Internet de las Cosas (IoT) está dejando de ser una tecnología reservada para grandes organizaciones y comienza a convertirse en una herramienta estratégica para los prestadores de servicios. Su evolución más reciente apunta a combinar los datos generados por dispositivos conectados con capacidades de Inteligencia Artificial (IA), con el objetivo de mejorar la operación y facilitar la toma de decisiones.
Los medidores inteligentes son uno de los principales ejemplos. Estos dispositivos permiten registrar consumos de electricidad, gas o agua con mayor frecuencia y transmitir información actualizada a los operadores. IBM destaca que esta tecnología permite disponer de datos más precisos para gestionar y controlar el consumo.
El siguiente paso consiste en utilizar IA para interpretar esa información. En lugar de depender exclusivamente de planillas, gráficos o especialistas, los usuarios pueden consultar los datos mediante lenguaje cotidiano: cuánto aumentó el consumo respecto al mes anterior, qué periodo registró el mayor gasto o dónde podría existir una anomalía.
Esta evolución también abre oportunidades para anticipar problemas. La Agencia Internacional de Energía señala que la digitalización permite combinar sensores y medidores inteligentes con algoritmos de IA para mejorar la eficiencia energética, mientras que aplicaciones de aprendizaje automático ya son utilizadas para identificar fallas y optimizar redes.
Para las empresas prestadoras, el beneficio no se limita a la automatización de procesos. La analítica avanzada puede ayudar a prever facturaciones, identificar consumos inusuales y mejorar la atención al cliente. McKinsey ha documentado casos en los que las empresas de servicios utilizan modelos predictivos para anticipar facturas elevadas y comunicarse con sus usuarios antes de que aparezcan reclamos.
La IA también puede transformar la gestión de operaciones y mantenimiento. Según IBM, las plataformas que combinan IoT, aprendizaje automático y análisis predictivo permiten pasar de modelos reactivos a esquemas de mantenimiento y atención más predictivos.
El desafío será garantizar seguridad, privacidad y calidad de los datos. La digitalización amplía las capacidades de los servicios, pero también incrementa los riesgos asociados a la ciberseguridad.
Así, el verdadero salto del IoT no está solamente en conectar dispositivos, sino en conseguir que los datos generados se conviertan rápidamente en información útil, comprensible y accionable para empresas y usuarios.