Especialistas del Consultorio Financiero de Mibanco advierten que la falta de planificación y algunos hábitos cotidianos dificultan la creación de un fondo de ahorro para los pequeños negocios. Adoptar una mejor organización financiera puede marcar la diferencia para enfrentar imprevistos y aprovechar oportunidades de crecimiento.
El ahorro es uno de los pilares para garantizar la estabilidad y el crecimiento de cualquier emprendimiento. Contar con un fondo de respaldo permite afrontar gastos inesperados, invertir en nuevas oportunidades y reducir la necesidad de recurrir a préstamos en momentos de dificultad. Sin embargo, para muchos pequeños empresarios, mantener el hábito de ahorrar sigue siendo un desafío.
De acuerdo con Roberto Percca, gerente de Desarrollo del Emprendedor y especialista del Consultorio Financiero de Mibanco, el problema no siempre radica en la falta de ingresos, sino en la forma en que se administra el dinero. “Ahorrar no depende únicamente de cuánto se gana, sino también de cómo se organizan los recursos y se toman decisiones financieras de manera constante”, señala.
El primer error identificado es esperar al final del mes para ahorrar. Muchos emprendedores destinan al ahorro únicamente el dinero que sobra después de cubrir todos los gastos. Sin embargo, cuando no existe una planificación previa, es frecuente que no quede ningún monto disponible. La recomendación es separar un porcentaje de los ingresos desde el inicio para convertir el ahorro en una prioridad.
El segundo error consiste en no establecer una meta concreta. Ahorrar sin un objetivo específico puede hacer que el esfuerzo pierda motivación con el tiempo. Definir propósitos claros, como comprar maquinaria, ampliar el negocio, crear un fondo de emergencia o invertir en capacitación, fortalece el compromiso con este hábito.
Finalmente, el especialista advierte sobre la importancia de controlar los pequeños gastos diarios. Aunque parezcan insignificantes, consumos frecuentes y no registrados pueden representar una suma considerable al final del mes. Llevar un registro de ingresos y egresos facilita identificar oportunidades para optimizar los recursos.