La creciente automatización de los procesos de fiscalización incrementa los riesgos de incumplimiento, errores y contingencias. Además, desde infracciones tributarias o errores derivados de procesos manuales y repetitivos hasta pérdida de la productividad y desventaja competitiva, los riesgos para las empresas que no se adaptan son variados.
La digitalización de la Administración Tributaria en el Perú está marcando un punto de quiebre para empresas de todo tamaño. Con procesos cada vez más automatizados y plazos de fiscalización más cortos, el nivel de exigencia es cada vez mayor, y las organizaciones que aún mantienen una gestión tributaria tradicional quedan en desventaja.
“Muchas empresas aún perciben la gestión tributaria como un proceso tradicional enfocado en el cumplimiento y no como una función donde – a través del uso de la tecnología – se puede generar importantes niveles de eficiencia, mejorar la precisión en el control tributario, y lograr ventajas competitivas. Las empresas que no transforman su función fiscal y que no adoptan soluciones tecnológicas quedan expuestas a infracciones, pagos indebidos, pérdida de eficiencia operativa y pierden la posibilidad de generar valor a la organización”, indica José Barja, Socio de Impuestos de EY Perú.
La transformación digital de SUNAT pone en evidencia importantes brechas en la gestión tributaria empresarial. EY Perú lista algunos de los principales riesgos a los que quedan expuestas las empresas con una gestión tributaria tradicional:
► Infracciones tributarias por falta de control de información: Muchas compañías no tienen visibilidad oportuna de la calidad de la información que reportan a SUNAT sobre sus operaciones, lo que las expone a multas o reparos. La falta de control sobre comprobantes de pago, libros electrónicos, formularios y notificaciones incrementa el riesgo de incumplimiento.
► Errores derivados de procesos manuales y repetitivos: La generación de libros electrónicos, la revisión del buzón SUNAT, la descarga de documentos de exportación, guías de remisión o la carga de expedientes se realiza, en muchos casos, de forma manual. Esto consume tiempo, recursos y aumenta la probabilidad de errores que pueden tener consecuencias tributarias y económicas.
► Incumplimiento frente a la acelerada digitalización de SUNAT: La Administración Tributaria está utilizando cada vez más tecnología para monitorear el cumplimiento tributario y ha reducido los plazos para llevar a cabo dichas acciones. Las empresas que no incorporan tecnología quedan en desventaja frente a una Administración Tributaria más ágil y automatizada.
► Pérdida de productividad por uso ineficiente del tiempo: Los equipos tributarios y contables dedican gran parte de su tiempo a tareas operativas de bajo valor, en lugar de análisis, planificación o toma de decisiones. Esto impacta en la productividad y limita la capacidad del área para aportar estratégicamente al negocio.
► Desventaja competitiva por rezago en la adopción tecnológica de procesos tributarios críticos: El temor a “digitalizar lo tributario”, no solo ocasiona que las empresas posterguen su modernización, sino que también se exponen a perder competitividad frente a organizaciones más ágiles y preparadas en la gestión tributaria.
“Para lograr hacer frente a un contexto cada vez más digitalizado, la función tributaria requiere de equipos multidisciplinarios que integren especialistas tributarios y contables junto con desarrolladores de RPA y expertos en inteligencia artificial, acorde a las tendencias actuales, capaces de entender la normativa peruana y traducirla en soluciones específicas. Además, deben combinar analítica avanzada, automatización de procesos clave —como la generación de libros electrónicos, la revisión del buzón SUNAT o la descarga de información— y una revisión continua que asegure el control de las operaciones”, agrega Augusto Morelli, Associate Partner de Impuestos de EY Perú.
Las empresas que ya están incorporando tecnología en su gestión tributaria no solo están logrando reducir riesgos y anticiparse a fiscalizaciones, sino que también están transformando la función fiscal en un eje estratégico del negocio, generando eficiencia, control y una ventaja competitiva sostenible.