La lideresa de Fuerza Popular respaldó las normas calificadas como “procrimen” por sus críticos, afirmando que apuntan a acelerar procesos judiciales y garantizar mayor equidad.
La lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, salió al frente de las críticas contra un conjunto de normas impulsadas desde el Congreso que diversos sectores han denominado como “leyes procrimen”.
Según explicó, estas medidas no buscan favorecer la impunidad, sino corregir problemas estructurales del sistema de justicia peruano. En ese sentido, sostuvo que el objetivo principal es lograr procesos judiciales “más rápidos y justos”, evitando dilaciones excesivas que afectan tanto a víctimas como a acusados.
Fujimori defendió que las reformas apuntan a garantizar el debido proceso y reducir la sobrecarga del sistema, aunque reconoció que existe un fuerte debate público sobre sus posibles efectos. Diversos especialistas, sin embargo, han advertido que algunas de estas leyes podrían debilitar la lucha contra el crimen organizado y la corrupción.
El pronunciamiento de la excandidata presidencial se da en medio de un clima de tensión política, donde el rol del Parlamento y las recientes modificaciones legales vienen siendo ampliamente cuestionados por instituciones y la ciudadanía.