En 2025, el término FOBO comenzó a posicionarse como una de las nuevas tendencias en gestión del talento y el futuro del trabajo, impulsado por la rápida adopción de la inteligencia artificial.
La inteligencia artificial ya no solo está transformando la forma en que trabajan las empresas, sino también la manera en que los profesionales perciben su futuro laboral. Mientras cada vez más organizaciones incorporan herramientas capaces de automatizar tareas en cuestión de segundos, muchos trabajadores enfrentan una preocupación silenciosa: la posibilidad de que sus conocimientos, experiencia o habilidades dejen de ser suficientes para mantenerse vigentes.
“A este fenómeno se le conoce como FOBO (Fear of Becoming Obsolete), el temor a perder relevancia profesional frente al avance tecnológico. El desafío ya no es competir con la inteligencia artificial, sino desarrollar habilidades que permitan trabajar junto a ella”, afirma María Jesús Lamarca, CMO & Corporate Affairs de Rankmi, software de gestión de talento, quien además nos detalla algunas señales para identificarlo
- Sientes la necesidad de aprender cada nueva herramienta de inteligencia artificial para no quedarte atrás.
- Te preocupa que algunas de tus funciones puedan ser automatizadas en cualquier momento.
- Trabajas más o te exiges más para demostrar que sigues siendo indispensable.
- Comparas constantemente tu desempeño con la velocidad o capacidad de las herramientas de IA.
- Percibes que tu experiencia o trayectoria profesional pierde valor frente al avance de la tecnología.
“La respuesta no está en competir con la inteligencia artificial, sino en cultivar aquello que la tecnología no puede replicar. El criterio, la intuición, la creatividad y la capacidad de interpretar el contexto seguirán siendo el verdadero diferencial humano. Pensar, dudar e incluso equivocarse continúan siendo capacidades exclusivamente humanas”, sostiene la revista The Human Code by Rankmi.
Comprender fenómenos como el FOBO permitirá que tanto trabajadores como organizaciones afronten la transformación digital desde una perspectiva más estratégica. Reconocer este temor es el primer paso para convertir la incertidumbre en una oportunidad de desarrollo y preparar el talento para los desafíos del futuro del trabajo.