Por Antero Flores-Araoz
Hacen pocos días, en su corta visita en la capital de Colombia, esto es Bogotá, el Secretario de Estado de los Estados Unidos de América (USA) Mario Rubio, quien en buena cuenta es el símil de nuestro Ministro de Relaciones Exteriores o Canciller de la República, dijo varias verdades respecto de los políticos que se denominan de izquierda, cuando la verdad es que son contra el sistema democrático y quieren que los países no progresen.
Marco Rubio, sin ningún rubor, como tampoco freno discursivo, señaló que “la violencia de la izquierda no es una protesta. Es una revuelta de lo peor contra lo mejor. Es la pataleta de los débiles, los mediocres y los cobardes contra los fuertes, los capaces y los buenos”.
Agregó: “Son aquellos que no saben construir, crear ni lograr nada grande … y por eso deciden vengarse del mundo destruyendo lo que otros levantaron con esfuerzo, talento y visión. Eso es el izquierdismo radical en su esencia más pura. Da igual la etiqueta del momento: anticapitalista, antimperialista, comunista, anarquista, marxista, progresista o activista climático. El ADN es siempre el mismo”
Como lo antes reproducido no fuese poco, adicionó los siguientes conceptos: “Es resentimiento venenoso disfrazado de justicia social. Es envidia podrida maquillada de igualdad. El odio a la excelencia envuelto en banderas de liberación. Su único talento destruir… A través de la violencia, el terror y la cancelación buscan imponer su fealdad espiritual sobre la sociedad… ya estamos hartos”.
La claridad de los conceptos expresados por Marco Rubio, nos hace recordar a Henry Kissinger, aunque al no hablar en castellano, su traducción no facilitaba la comprensión de su pensamiento político y social.
A diferencia de Henry Kissinger, aunque de ascendencia latinoamericana pero nacido en USA, si podría llegar a ser presidente de ése país que viene liderando el “Escudo de las Américas”.
Kissinger nació en Alemania y se naturalizó estadounidense, pero pese a su gran experiencia, laureles y pergaminos, genialidad diplomática y basto conocimiento internacional, estaba impedido de postular a la Presidencia de los Estados Unidos de América.
A Marco Rubio lo ayuda su perfecto hablar en castellano, la amplísima comunidad latinoamericana que domicilia en los Estados Unidos y que adoptó ésa nacionalidad, pero sobre todo su simpatía además de la claridad conceptual. En adición está muy joven solo tiene 55 años y muchos más por delante.
El personaje de que tratamos es político y diplomático conservador, miembro del Partido Republicano, desempeñándose simultáneamente como secretario de Estado, consejero de Seguridad Nacional, administrador de USAID y archivista de los Estados Unidos.
No hay que olvidar que la política recorre sus venas y que ha sido legislador de Florida y luego senador de los Estados Unidos. También fue pre-candidato presidencial, pero con realismo retiró su pretensión la que muy probablemente retome en un futuro cercano, pues por su juventud hay Marco Rubio por algunas décadas si todo fluye naturalmente.