El mayor desafío de la inteligencia artificial no es técnico, sino humano

La falta de capacitación, la adaptación de los puestos de trabajo y la transformación de los procesos internos se perfilan como las principales barreras para que las empresas aprovechen plenamente el potencial de la IA.

La adopción de inteligencia artificial (IA) avanza en las empresas, pero su implementación enfrenta un obstáculo que va más allá de la tecnología: la capacidad de las organizaciones y sus trabajadores para adaptarse al cambio. Según Rodrigo Acevedo, gerente general de Entersoft, el reto está en integrar estas herramientas a los modelos operativos y a la toma de decisiones.

Una investigación de Deloitte, State of AI, basada en más de 3.200 líderes empresariales y tecnológicos de 24 países, señala que el 84% de las organizaciones todavía no ha rediseñado sus puestos de trabajo ni sus flujos operativos para incorporar la IA. A ello se suma que cerca del 71% de los líderes reconoce que sus equipos aún no están preparados para aprovechar todo su potencial, de acuerdo con datos de Kyndryl.

Para Acevedo, estas cifras evidencian que la principal barrera inmediata es humana y organizacional. La brecha de habilidades tecnológicas limita la capacidad de los trabajadores para incorporar estas herramientas de manera efectiva y convertirlas en un recurso para mejorar su productividad.

El desafío también presenta diferencias regionales. Organismos como el Fondo Monetario Internacional han advertido sobre brechas en la capacidad de los trabajadores para adquirir nuevas competencias tecnológicas, asociadas, entre otros factores, a los niveles de alfabetización digital en la población adulta.

Ante este escenario, el éxito de la IA empresarial no dependería únicamente de mayores inversiones tecnológicas, sino de colocar a las personas en el centro de los procesos de transformación. Esto implica capacitar a los colaboradores para utilizar la IA como una herramienta de apoyo y empoderamiento, además de promover criterios de uso ético y transparente.

La meta, plantea Acevedo, no debería ser competir contra las máquinas, sino avanzar hacia una “inteligencia aumentada”, en la que la creatividad y experiencia humanas se complementen con la velocidad de procesamiento y análisis de datos de la IA.

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