¿Cómo saber si estás sobre endeudado? Seis señales de alerta que debes identificar

Ante una situación de endeudamiento elevado, refinanciar o consolidar las obligaciones puede ser una alternativa.

Adquirir una deuda que supera la capacidad de pago puede comprometer la estabilidad financiera de una persona o familia y generar un círculo difícil de romper. Por ello, antes de asumir un nuevo compromiso financiero es importante evaluar no solo si se puede pagar la cuota mensual, sino cuánto terminará costando la deuda y qué ocurriría si los ingresos disminuyeran temporalmente.

Por ello, antes de solicitar un préstamo o utilizar crédito, Alfredo Marín, gerente de Pasivos de BanBif recomienda hacerse tres preguntas: ¿realmente necesito endeudarme?, ¿cuánto terminaré pagando? y ¿podría seguir pagando la cuota si mis ingresos disminuyeran temporalmente?

En ese sentido advierte que una de las prácticas que debe evitarse es utilizar sistemáticamente una deuda para pagar otra. Asimismo, recomienda no recurrir al crédito para financiar gastos básicos como alimentación, servicios o transporte cuando los ingresos mensuales ya no resultan suficientes.

En ese sentido, el directivo identifica seis señales de alerta que podrían indicar que una persona está entrando en una situación de sobreendeudamiento:

1.- Pagar una tarjeta de crédito con otra. Recurrir a una nueva línea de crédito para cubrir una deuda existente puede convertirse rápidamente en un círculo difícil de detener.

2.- Solicitar nuevos préstamos para cancelar obligaciones anteriores. Si cada nuevo préstamo tiene como objetivo pagar deudas previas, es necesario revisar la situación financiera y la capacidad real de pago.

3.- Pagar únicamente los montos mínimos de las tarjetas. Cuando los ingresos no alcanzan para cancelar las obligaciones y solo se puede cubrir el pago mínimo, la deuda puede extenderse y generar mayores costos financieros.

4.- Utilizar crédito para cubrir alimentos o servicios básicos. Financiar de manera recurrente alimentación, transporte, servicios u otras necesidades esenciales puede ser una señal de que los ingresos ya no alcanzan para cubrir los gastos habituales.

5.- Registrar atrasos frecuentes y desconocer cuánto se debe en total. No conocer el monto total de las obligaciones o comenzar a retrasarse regularmente en los pagos son señales que requieren atención.

  1. Dejar de ahorrar porque todo el ingreso está comprometido.No poder destinar ningún monto al ahorro debido al peso de las cuotas también puede evidenciar una situación financiera vulnerable. La señal se vuelve especialmente crítica cuando se necesita recurrir a nuevo crédito para mantener al día las deudas existentes.

El incumplimiento de los pagos puede generar además consecuencias económicas y financieras. A los intereses moratorios y otros costos aplicables se suma el posible deterioro del historial crediticio, que refleja el comportamiento de pago y es considerado por las entidades financieras al evaluar futuras solicitudes de crédito.

En los créditos de consumo, los días de atraso pueden influir en la clasificación crediticia. La SBS contempla categorías que van desde Normal hasta Pérdida, de acuerdo con los criterios establecidos para cada tipo de crédito y, entre otros factores, el nivel de morosidad. Un deterioro del historial puede dificultar posteriormente el acceso a financiamiento o generar condiciones menos favorables.

Pero el sobreendeudamiento también puede tener consecuencias personales. La presión por cumplir con múltiples obligaciones puede generar estrés financiero, conflictos familiares y una menor capacidad para afrontar gastos inesperados o emergencias.

Ante una situación de endeudamiento elevado, refinanciar o consolidar las obligaciones puede ser una alternativa, aunque no necesariamente es la mejor opción en todos los casos. Consolidar implica reemplazar varias deudas por una sola, mientras que refinanciar puede modificar las condiciones o ampliar el plazo de pago para reducir la presión sobre el presupuesto mensual.

El directivo advierte que una cuota menor no necesariamente significa una deuda más barata. Si ampliamos demasiado el plazo, podemos terminar pagando más intereses en total. Por ello, antes de aceptar una refinanciación o consolidación recomienda comparar al menos cuatro variables: TCEA, nueva cuota, nuevo plazo y monto total que se terminará pagando.

Además, cualquier solución debe ir acompañada de un cambio en los hábitos financieros. Si después de consolidar las deudas se vuelven a utilizar las tarjetas para generar nuevas obligaciones, el problema puede reaparecer. Si después de consolidar las tarjetas volvemos a utilizarlas para generar nuevas deudas, podemos terminar pagando el préstamo de consolidación y, al mismo tiempo, acumulando nuevamente obligaciones en las tarjetas.

Finalmente, Marín destaca que la prevención comienza por conocer cuánto se debe, cuánto se puede pagar y cuánto cuesta realmente cada deuda, evitando que el crédito se convierta en una herramienta necesaria para cubrir permanentemente los gastos del mes.

 

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