De no sumar gente al equipo, las horas laborales por persona caen 4,5% mensuales con la aplicación de la normativa. “En empresas al límite, esto podría significar detener la producción en caso de que alguien enferme, salga de vacaciones o, incluso, tenga atrasos”, advierten desde Vigatec, empresa que realizó el análisis.
El «colchón operativo». Ese es el principal afectado con la nueva normativa que exige, a partir del 26 de abril, que los trabajadores tengan un horario máximo de 42 horas laborales semanales. Así lo advierte un análisis de la División Control de Asistencia de Vigatec.
“Las empresas que operan 24/7 deben contemplar en su sistma de turnos un excedente de horas disponibles sobre el mínimo de tiempo que se requiere para cubrir la operación, para absorber licencias, vacaciones e imprevistos”, explica Boris Muñoz, gerente de dicha División. Según estimaciones de la compañía, con la nueva norma las horas laborales caen un 4,5% mensuales por persona, lo que erosiona este colchón operativo en un 18%
El análisis se realizó considerando un sistema de turnos para los siete días a la semana, incluyendo los dos domingos libres mensuales obligatorios en el comercio. “En negocios con operaciones dimensionados al límite, este cambio podría significar incluso detener faenas ante cualquier contingencia, incluso atrasos”, advierte Muñoz.
Para cubrir los puestos simultáneamente, las empresas requieren en promedio un 23% más de dotación, de no haber cambios en el equipo. En otras palabras, cada cinco trabajadores se necesita de prácticamente uno más para mantener el ritmo de la operación. “Más allá del cumplimiento normativo, el impacto real de la rebaja horaria se siente en la capacidad operativa de las organizaciones que no pueden detener su operación”, subraya Muñoz
Son dos horas menos por trabajador en la semana, que según la regulación debe aplicarse en días específicos y al término de la jornada, no diluida en fracciones mínimas a lo largo de toda la semana. Muñoz agrega: «Se cambia la manera en que se construye un turno. Una empresa que tenía todos sus días con la misma hora de salida ahora debe tener dos días en que los trabajadores salen antes. Se requiere revisar la planificación completa de la jornada».
Horas extra suben de 5% de valor
La respuesta más inmediata ante una brecha de cobertura es recurrir al sobretiempo. Ahora bien, Muñoz advierte dos desafíos: el primero es el límite legal de dos horas extra diarias. “Esta figura acota la alternativa de las horas extra precisamente cuando más se necesita”, advierte.
El segundo, es el aumento de valor de la hora extraordinaria de un 4,7%. «El sobretiempo es la salida más fácil para cubrir la brecha a corto plazo, pero es la más cara a mediano plazo», señala Muñoz. A su juicio, un rediseño inteligente de turnos puede absorber entre el 60% y el 80% del impacto operativo, sin contratar ni pagar sobretiempo adicional.
“Para ello, existen plataformas como Smartic, que permiten dar visibilidad en tiempo real de cómo se distribuye la jornada. De esta forma se pueden anticipar brechas de cobertura, evitar sobretiempos innecesarios y demostrar cumplimiento ante cualquier requerimiento. Las que no la tienen operan con un riesgo perfectamente evitable», concluye.