En Perú, más de 30% de las mujeres no cuentan con ingresos propios, lo que podría limitar su autonomía financiera y oportunidades de desarrollo. A pesar de las brechas, las mujeres generan un efecto multiplicador en la economía local, dado que reinvierten hasta el 90% de sus ingresos en sus familias y comunidades. Según Elsa Grández, gerente de Sostenibilidad y Comunicación Externa de Belcorp, cuando más mujeres generan recursos propios y participan en decisiones financieras, no solo transforman sus vidas, sino que también impulsan el desarrollo social y económico del país.
Las mujeres que generan ingresos marcan una diferencia significativa en la economía local, ya que reinvierten hasta el 90% de lo que ganan en sus familias y comunidades. Sin embargo, en el país aún persiste un desafío importante: más del 30% de las peruanas no cuentan con recursos propios, lo que podría limitar su autonomía financiera y oportunidades de desarrollo.
En ese escenario, el emprendimiento representa una ruta clara hacia la autonomía económica. Más de un millón de empresas formales en el Perú cuentan con liderazgo femenino y generan cerca de dos millones de empleos, reflejando un aporte decisivo tanto a la estabilidad personal como al desarrollo económico del país.
“Si bien muchas mujeres aún se enfrentan a la informalidad, brechas salariales y una sobrecarga de responsabilidades en el hogar, avanzar hacia la independencia económica es fundamental para fortalecer su capacidad de decisión y planificación financiera. Cuando más mujeres alcanza autonomía financiera y participan activamente en decisiones económicas, no solo transforman su vida, sino que impulsan el desarrollo social y económico del país”, señala Elsa Grández Garay, gerente de Sostenibilidad y Comunicación Externa de Belcorp.
En ese contexto, el emprendimiento se presenta como una vía real para generar ingresos y construir una base sólida de desarrollo. Sin embargo, más que iniciar un negocio, implica desarrollar las capacidades necesarias para hacerlo crecer y sostenerlo en el tiempo. Para quienes eligen este camino, la vocera de Belcorp comparte cinco recomendaciones clave:
- Convertir habilidades en oportunidad: reconocer los talentos, conocimientos y experiencias personales es el punto de partida para transformarlos en una propuesta de valor concreta para el negocio.
- Construir una red de apoyo y comunidad: rodearse de otras mujeres emprendedoras, mentoras o redes de negocio fortalece la motivación, abre puertas, permite intercambiar experiencias y acelera el crecimiento.
- Fomentar una mentalidad de crecimiento continuo: buscar capacitación en áreas como finanzas, gestión del tiempo, negociación y liderazgo personal amplía las oportunidades de crecimiento y la confianza para tomar decisiones.
- Desarrollar habilidades digitales para potenciar el emprendimiento: en un mundo cada vez más conectado, adquirir competencias tecnológicas como el manejo de herramientas de gestión, comercio electrónico, marketing digital o plataformas de trabajo remoto permite operar con mayor eficiencia y fortalecer la competitividad del negocio.
- Fortalecer la capacidad de innovación y adaptabilidad: la economía cambia con rapidez, y la habilidad para reinventarse y ajustar el modelo de negocio es una competencia clave para el emprendimiento sostenible.
Estas recomendaciones responden a una realidad concreta. Elsa Grández señala que el emprendimiento ha cobrado mayor relevancia en los últimos años, especialmente para mujeres que enfrentan restricciones de tiempo o barreras de acceso al empleo formal. “Modelos como la venta directa han permitido que muchas peruanas generen ingresos con más flexibilidad”, explica.
Añade que, desde la compañía, trabajan en promover oportunidades que fortalezcan la autonomía económica femenina en la región, acompañando a más de 900 mil mujeres en América Latina con asesorías, capacitación y herramientas para el desarrollo de sus negocios. Además, a través de la Fundación Belcorp se impulsan programas dirigidos a potenciar el liderazgo y habilidades de mujeres emprendedoras.
Finalmente, la vocera destaca que fortalecer la autonomía económica femenina implica generar oportunidades, pero también impulsar la confianza y las capacidades necesarias para aprovecharlas. “Cuando una mujer cree en lo que ha logrado y en lo que puede alcanzar, no solo transforma su historia, sino que dinamiza la economía y genera impacto en su entorno”, concluye.