Volver a las aulas: la nueva oportunidad educativa para mujeres que dejaron el colegio

La Educación Básica Alternativa se consolida como una vía flexible y formal para retomar estudios interrumpidos y proyectar nuevas oportunidades.

En marzo, mes en el que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, también es momento de reflexionar sobre los desafíos que aún enfrentan las mujeres para acceder a la educación. En el Perú, una parte de ellas interrumpió sus estudios por responsabilidades familiares, maternidad temprana o limitaciones económicas. Retomar la educación años después implica reorganizar su vida y asumir un nuevo desafío en busca de más oportunidades.

Aunque el acceso educativo ha mejorado en la última década, las brechas persisten. De acuerdo con el informe “Situación de la Educación de Jóvenes y Adultos en el Perú: una mirada integral”, la deserción escolar afecta al 10.2 % de mujeres frente al 8.4 % de varones, y en zonas rurales las tasas de analfabetismo femenino superan el 20 %. La desigualdad territorial y de género continúa marcando la trayectoria educativa de miles de peruanas.

En ese contexto, la Educación Básica Alternativa (EBA) representa una herramienta clave dentro del sistema educativo. Sin embargo, con base en el Censo Educativo 2023, solo 190 722 estudiantes estaban matriculados en esta modalidad a nivel nacional, mientras que el 94 % de jóvenes y adultos que no culminaron la educación básica no accedía a ella. Ampliar su cobertura sigue siendo un reto pendiente.

En abril de 2025, la Ley N.º 32289 reforzó el enfoque de acceso e inclusión en la Educación Básica Alternativa, recordando que culminar los estudios no es una opción secundaria, sino un derecho.

En la práctica, la Educación Básica Alternativa incorpora condiciones que hacen viable el retorno al sistema educativo para muchas mujeres:

  • Horarios compatibles con responsabilidades familiares y laborales. La flexibilidad permite que quienes trabajan o tienen a su cargo el cuidado del hogar puedan continuar su formación sin abandonar otras obligaciones.
  • Modalidades presencial, semipresencial y a distancia. La posibilidad de combinar clases físicas con entornos virtuales facilita el acceso a quienes no pueden asistir diariamente o requieren mayor autonomía en su proceso de aprendizaje.
  • Acompañamiento pedagógico adaptado a trayectorias interrumpidas. La EBA reconoce que sus estudiantes no siguen el recorrido tradicional y ajusta metodologías para recuperar aprendizajes pendientes y fortalecer competencias.

Para César Dávila, gestor en Educación Básica Alternativa del CEBA César Vallejo, el impacto va más allá del aula. “En nuestra experiencia, el mayor porcentaje de estudiantes son mujeres que decidieron retomar sus estudios después de haberlos postergado. El cambio no es solo académico; es personal y familiar. Recuperan confianza y se proyectan de manera distinta”, señala.

En centros que trabajan con modalidades presencial, semipresencial y a distancia, se observa que cuando existen condiciones reales de acceso, la decisión de volver a estudiar deja de ser un deseo postergado y se convierte en una meta alcanzable. “La educación no tiene fecha límite. Lo importante es que existan espacios formales y acompañamiento adecuado”, añade Davila.

Más que una certificación, regresar a las aulas representa la posibilidad de reescribir la propia historia. Y en muchos casos, también se convierte en un mensaje poderoso para hijas e hijos: aprender siempre es posible.

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