Fenómeno El Niño: la continuidad del negocio se decide antes de que lleguen las lluvias

Ante el actual contexto de alerta, WTW advierte que el mayor riesgo para las compañías es la interrupción del negocio, y propone medir ese impacto antes de que ocurra un desastre.

Esta crisis es causante de que compañías de diversos negocios no puedan recuperar sus volúmenes de venta, atender a los clientes, elaborar productos y otras premisas que finalmente desencadenan el quiebre del negocio.

Con el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) manteniendo el sistema de alerta y advirtiendo que las condiciones cálidas podrían extenderse hasta 2027, las empresas peruanas enfrentan un riesgo que va más allá de los daños materiales. Lluvias intensas, desbordes, huaicos, bloqueo de vías y puertos, y alteraciones en la pesca y la agricultura pueden paralizar operaciones, interrumpir cadenas de suministro y afectar el flujo de caja durante semanas o meses.

En este contexto, WTW Perú, consultora líder mundial en asesoría, corretaje y soluciones, llama a las organizaciones a pasar de la reacción a la prevención y a tratar la continuidad operativa como una prioridad de gestión.

“Muchas empresas se preparan para proteger sus activos, pero pocas han medido cuánto tiempo y cuánto dinero les costaría volver a operar tras un evento climático. El mayor impacto de El Niño en nuestro país suele estar en la interrupción del negocio, no solo en el daño físico”, señala Gianfrando Tapia, Head of P&C de WTW en Perú. Según el especialista, una de las brechas más frecuentes es que las compañías descubren las limitaciones de sus pólizas cuando el siniestro ya ocurrió.

Las catástrofes son fenómenos que ocurren, no es posible saber con exactitud cuándo se manifestará, sin embargo, anticiparse y contemplar la elaboración de estrategias será clave para reducir los impactos frente a las crisis.

Para cerrar esa brecha, los expertos de WTW Perú destacan cuatro premisas que se deben considerar en el caso específico de inundaciones: Identificación del riesgo, reducción, mejorar la capacidad de gestión de crisis mediante el desarrollo de previsión y aumento de la resistencia financiera (seguros).

“Hacerlo con anticipación marca la diferencia: las condiciones de contratación y renovación pueden endurecerse cuando el riesgo ya se ha materializado, y una empresa preparada negocia desde una posición más sólida y se recupera más rápido”, añade Tapia.

“La prevención es clave para reducir el impacto de una eventual inundación. Por ello, las empresas deben contar con un plan de emergencia que defina cómo actuar durante este tipo de eventos. Asimismo, es fundamental contar con un plan de continuidad del negocio que permita anticipar las acciones frente a un desastre natural, desde proteger al personal y mantener la atención a los clientes hasta recuperar existencias y materias primas e identificar a los proveedores que brindarán soporte y a los posibles afectados en la zona de influencia”, finaliza el ejecutivo.

La resiliencia empresarial se construye con información, gestión del riesgo y decisiones oportunas. Invertir hoy en prevención es la forma más eficiente de proteger la operatividad, el empleo y la competitividad en los meses de mayor incertidumbre climática.

 

 

 

 

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