Cuba se convierte en el país más envejecido de América Latina y el Caribe

El 26,7 % de la población cubana tiene 60 años o más, según cifras oficiales al cierre de 2025. La baja natalidad, la emigración y el saldo negativo entre nacimientos y defunciones aceleran la transformación demográfica de la isla.

Cuba se ha convertido en el país más envejecido de América Latina y el Caribe. Al cierre de 2025, la isla registró 9.434.593 habitantes, de los cuales el 26,7 % tenía 60 años o más, de acuerdo con el informe El envejecimiento de la población. Cuba y sus territorios-2025, elaborado por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

La proporción de adultos mayores aumentó un punto porcentual respecto de 2024, cuando representaban el 25,7 % de la población. Las cifras reflejan la aceleración de un proceso demográfico que plantea desafíos para la economía, los servicios sanitarios y los sistemas de protección social del país.

Las regiones con mayor población adulta mayor

El envejecimiento no se distribuye de manera uniforme en el territorio cubano. La provincia de Villa Clara registró la mayor proporción de personas de 60 años o más, con el 30,2 %, seguida de La Habana, con el 29,1 %.

En contraste, Guantánamo presentó un 23,3 % de población adulta mayor, mientras que Santiago de Cuba y Artemisa registraron un 24,2 % cada una.

En la capital, La Habana, los mayores de 60 años sumaron 486.650 personas, casi un tercio de sus habitantes. En comparación, la población menor de 14 años alcanzó los 251.527 habitantes, una diferencia que evidencia el peso creciente de los grupos de mayor edad.

Menos nacimientos y más defunciones

Uno de los factores que explican este escenario es la caída sostenida de la natalidad. Durante 2024, Cuba registró 71.358 nacimientos y 128.098 defunciones, lo que significa que las muertes superaron a los nacimientos en 56.740 personas.

Además, la tasa global de fecundidad se situó en 1,29 hijos por mujer, uno de los niveles más bajos registrados en el país. La baja fecundidad reduce la proporción de niños y jóvenes y contribuye al aumento relativo de los grupos de mayor edad.

La emigración también influye en la estructura demográfica. La salida de personas, especialmente de edades productivas y reproductivas, reduce la población en edad laboral y puede profundizar el desequilibrio entre generaciones.

El impacto en la economía y los servicios públicos

El aumento de la población adulta mayor exige adaptar los servicios de salud, los sistemas de pensiones, la atención a la dependencia y las redes de cuidado. Al mismo tiempo, una menor proporción de personas en edad laboral puede generar dificultades para sostener la actividad económica y responder a las necesidades sociales.

Especialistas en demografía han señalado que el país necesita desarrollar políticas que favorezcan la sostenibilidad demográfica, promuevan el empleo y faciliten la participación de las personas mayores en la sociedad y la economía.

Las proyecciones divulgadas por especialistas de la ONEI apuntan a que el porcentaje de habitantes de 60 años o más podría alcanzar el 36 % en 2040. De concretarse esa tendencia, el envejecimiento se convertirá en uno de los principales retos para la planificación económica y social de Cuba durante las próximas décadas.

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