Hasta un 20% de la población duerme con los ojos entreabiertos sin saberlo, una condición médica conocida como Lagoftalmos Nocturno. Mantener la córnea expuesta al aire durante el sueño multiplica por tres el riesgo de sufrir queratitis por exposición y erosiones epiteliales matutinas. La evaporación nocturna de la lágrima reduce su estabilidad en más de un 60%, lo que provoca fotosensibilidad, ardor y visión borrosa al despertar.
Despertar por las mañanas con la sensación de tener «arena en los ojos», enrojecimiento, ardor o una visión borrosa que tarda minutos en aclararse suele atribuirse al cansancio o al uso excesivo de pantallas. Sin embargo, en el marco del Día Mundial de la Visión, que se conmemora este 8 de octubre, diversos especialistas advierten sobre una condición médica silenciosa pero bastante frecuente que ocurre mientras dormimos: el Lagoftalmos Nocturno.
Estudios de la American Academy of Ophthalmology (AAO) revelan que aproximadamente una de cada cinco personas (20% de la población) duerme con los ojos entreabiertos en algún nivel. Esta apertura milimétrica expone la córnea al flujo de aire nocturno de forma continua, acelerando la evaporación de la película lagrimal. Publicaciones de la revista médica Cornea señalan que la exposición ocular prolongada durante la noche incrementa hasta en un 65% el riesgo de desarrollar queratopatía por exposición y microlesiones en el epitelio corneal. Asimismo, reportes de la Tear Film & Ocular Surface Society (TFOS) destacan que la falta de un cierre palpebral completo reduce la estabilidad de la lágrima en un 60% al momento de despertar.
«Mientras dormimos, el parpadeo se detiene y dependemos totalmente del cierre hermético de los párpados para conservar la humedad natural. En quienes presentan lagoftalmos nocturno, esa pequeña abertura deja la conjuntiva y la córnea expuestas durante horas. Al despertar, la fricción del primer parpadeo sobre un ojo seco genera microabrasiones e incomodidad visual. La solución médica no está en aplicar gotas acuosas comunes que se evaporan rápidamente, sino en recurrir a lubricantes de alta viscosidad, como geles y ungüentos oftálmicos de larga duración, antes de acostarse. Estos productos forman una película protectora que cuida el epitelio corneal mientras el cuerpo descansa», explica la Dra. Gabriela Quezada, médica oftalmóloga y asesora de Laboratorios Lansier.
¿Cómo proteger los ojos durante la noche y prevenir el daño corneal?
Para evitar molestias matutinas y asegurar la salud ocular durante el sueño, la especialista comparte cinco recomendaciones clave:
- Aplicar geles o ungüentos lubricantes de alta viscosidad antes de dormir: A diferencia de las gotas líquidas convencionales, los geles de larga duración permanecen sobre la superficie ocular toda la noche. La AAO señala que el uso de lubricantes en gel o ungüento reduce en un 70% los síntomas de sequedad y las microlesiones al despertar en pacientes con cierre palpebral incompleto.
- Evitar el flujo directo de ventiladores o aire acondicionado hacia el rostro: El paso constante de aire acelera drásticamente la evaporación de la lágrima. Reportes de la TFOS demuestran que las corrientes de aire nocturnas incrementan hasta en un 40% la sequedad ocular en personas que duermen con los ojos entreabiertos.
- Mantener una higiene adecuada en el borde de los párpados: La acumulación de grasa, secreciones o maquillaje no retirado antes de acostarse altera el cierre natural del ojo. Estudios de la revista Cornea demuestran que la limpieza palpebral nocturna disminuye en un 35% el riesgo de blefaritis asociada y mejora el sellado biomecánico de los párpados.
- Considerar el uso de antifaces de hidratación o parches nocturnos: Si el espacio de apertura es pronunciado, proteger mecánicamente la zona ayuda a conservar la humedad. El Instituto Nacional de Oftalmología (INO) destaca que el uso de antifaces anatómicos o cámaras de humedad nocturna reduce en un 50% la fotosensibilidad y el ardor matutino.
- Acudir al oftalmólogo para evaluar la salud de la córnea y la fuerza palpebral: Muchas personas ignoran que duermen con los ojos abiertos o que presentan alteraciones palpebrales (como ectropión, parálisis facial, orbitopatía tiroidea o lesiones cicatriciales) hasta que un familiar se lo comenta o el especialista lo detecta en consulta. La OMS indica que el diagnóstico temprano del lagoftalmos evita hasta en un 80% las complicaciones severas, tales como úlceras corneales o cicatrices que comprometen la visión.
«Este 8 de octubre, en el marco del Día Mundial de la Visión, es fundamental recordar que el cuidado de la salud ocular no se detiene durante la noche. Identificar a tiempo síntomas como despertar con ojos rojos o ardor y tratarlos con la lubricación adecuada nos permite garantizar una visión clara y mantener una córnea protegida a largo plazo», concluye la especialista de Laboratorios Lansier.