El ingeniero agrónomo dejó su profesión para continuar una tradición familiar de más de un siglo, impulsando un museo dedicado a las marionetas y contribuyendo a la preservación del patrimonio cultural cajamarquino.
Lo que comenzó como una tradición familiar se ha convertido en una misión de vida para José Taica Sánchez, un ingeniero agrónomo que decidió dejar de ejercer su profesión para dedicarse por completo a preservar el arte de las marionetas, una expresión cultural con más de cien años de historia en Cajamarca.
Heredero de un legado transmitido de generación en generación, Taica asumió el reto de mantener viva una manifestación artística que forma parte de la identidad cultural de la región. Su trabajo no solo consiste en presentar espectáculos de marionetas, sino también en restaurar, conservar y enseñar esta tradición a nuevas generaciones.
Con ese propósito, creó un museo dedicado al mundo de las marionetas, un espacio donde visitantes locales y turistas pueden conocer la evolución de este arte, observar piezas históricas y descubrir el proceso de elaboración y manipulación de los personajes que durante décadas han entretenido y transmitido mensajes a grandes y chicos.
El proyecto busca revalorar una expresión cultural que, con el paso del tiempo y la llegada de nuevas formas de entretenimiento, ha perdido presencia en distintos espacios públicos. A través del museo y de diversas presentaciones, José Taica promueve la importancia de conservar este patrimonio como parte de la memoria e identidad de Cajamarca.
Además de ofrecer funciones, desarrolla actividades educativas dirigidas a escolares y visitantes interesados en conocer la historia de las marionetas y su impacto en la cultura popular. De esta manera, fomenta el interés por las tradiciones y fortalece el vínculo entre las nuevas generaciones y el patrimonio artístico regional.
Su labor ha sido reconocida como un ejemplo de compromiso con la cultura peruana. Gracias a su dedicación, una tradición centenaria continúa vigente y encuentra nuevos espacios para difundirse, demostrando que el arte también puede convertirse en una herramienta para preservar la identidad y fortalecer el desarrollo cultural de las comunidades.