- El dolor lumbar afectó a 619 millones de personas en el mundo en 2020 y se estima que los casos podrían alcanzar los 843 millones para 2050, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Después de varias horas frente a la computadora, al despertar o tras una jornada físicamente exigente, es común buscar alivio estirando la espalda o haciendo sonar el cuello hasta escuchar el característico “crack”, una práctica conocida coloquialmente como “sacarse conejos”. Aunque puede generar una sensación inmediata de alivio, no necesariamente soluciona el origen de la molestia.
El dolor de espalda es una de las afecciones musculoesqueléticas más extendidas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020 el dolor lumbar afectó a 619 millones de personas en todo el mundo y se estima que los casos podrían aumentar hasta los 843 millones para 2050, impulsados principalmente por el crecimiento y envejecimiento de la población. En el Perú, el Ministerio de Salud (Minsa) incluye el dolor agudo de espalda sin causa aparente y el dolor de cuello entre los síntomas que no deben ignorarse y que requieren atención profesional.
“Muchas veces asociamos el sonido de una articulación con la idea de que algo se acomodó y, por eso, sentimos que estamos solucionando el problema. Sin embargo, el alivio puede ser momentáneo y no necesariamente significa que hayamos corregido la causa del dolor. Lo importante es identificar por qué aparece esa molestia y evitar convertir estas maniobras en una respuesta automática”, explica Lic. Jacqueline Canales Celis, Tecnólogo Médico en Terapia Física y Rehabilitación y docente de la Facultad de Salud de la Escuela de Educación Superior Cibertec.
En el marco de la Semana de la Medicina, la especialista aclara cinco mitos frecuentes y explica qué ocurre realmente:
- MITO: “Si suena, significa que el hueso volvió a su sitio”
La verdad: el característico “crack” no significa que una vértebra o un hueso que estaba fuera de lugar se haya acomodado. El sonido puede estar relacionado con cambios de presión dentro de la articulación y con la formación rápida de una cavidad gaseosa en el líquido sinovial durante el movimiento.
- MITO: “Sacarse “conejos” del cuello o la espalda elimina el dolor”
La verdad: puede generar una sensación temporal de alivio, especialmente cuando existe una sensación de rigidez o tensión después de permanecer mucho tiempo en una misma posición, pero esto no significa que se haya tratado la causa del dolor. Si la molestia aparece de manera recurrente, conviene buscar una evaluación profesional.
- MITO: “Sacarse “conejos” una articulación siempre es peligroso”
La verdad: que una articulación produzca un sonido espontáneamente durante un movimiento cotidiano o un estiramiento suave no significa necesariamente que exista daño. Sin embargo, no se recomiendan movimientos bruscos, forzados o repetitivos con el objetivo de provocar deliberadamente el sonido, especialmente en la región cervical. Las técnicas de terapia manual, cuando están indicadas, requieren una valoración previa y deben ser realizadas por profesionales capacitados.
- MITO: “Para aliviar la rigidez hay que lograr que la espalda suene”
La verdad: no es necesario que la espalda produzca un sonido para obtener beneficios del movimiento. Los cambios frecuentes de posición, las pausas activas, la movilidad suave y la actividad física regular pueden ayudar a disminuir la sensación de rigidez. Si trabajamos o estudiamos sentados durante varias horas, es importante realizar pausas para mover el cuerpo.
- MITO: “Si después de sacarme “conejos” siento alivio, no hay de qué preocuparse”
La verdad: sentir alivio momentáneo no permite determinar qué está causando una molestia. Un dolor intenso, persistente, que empeora con el tiempo o aparece sin una causa aparente debe ser evaluado por un profesional. También es importante buscar atención si se presentan pérdida de fuerza, alteraciones de la sensibilidad u otros síntomas neurológicos asociados.
“Más que perseguir el sonido, debemos prestar atención a lo que nuestro cuerpo intenta decirnos. Si necesitamos manipular constantemente el cuello o la espalda para sentir alivio, probablemente estamos actuando sobre la sensación y no sobre su origen. Variar las posiciones durante el día, mantener una rutina de movimiento y realizar actividad física regularmente son alternativas más útiles para cuidar nuestra salud musculoesquelética”, concluye Canales.
Finalmente, variar las posiciones durante el día, mantener una rutina de movimiento y realizar actividad física regularmente son medidas sencillas que pueden ayudar a prevenir molestias. Ante un dolor persistente o inusual, lo recomendable es acudir a un especialista para identificar su origen y recibir el tratamiento adecuado.