Por Antero Flores-Araoz
No tengo dudas de que el actual proceso electoral quedará marcado para la Historia, como el más controvertido, discutido, y también errático, pues además de las fallas y negligencias, para unos muchos hay conductas fraudulentas, para otros, sospechas de ellas y para tantos otros, dudas razonables sobre ellas, pero que para ser corroboradas se requiere de la correspondiente investigación seria, imparcial, y por supuesto sumamente competente, lo que hasta ahora esperamos los electores.
Tal es el grado de disconformidad de la ciudadanía, que cualquier cosa que pase o que se pretenda, muchas personas le buscarán tres pies al gato, demostrando estar “noicas”, que todo es malo o por lo menos intensamente sospechoso.
La gente está tan pero tan alterada, crispada y sensible, que todo lo ve “raro” y con segunda intencionalidad que los lleva a ser vistos por terceros como desquiciados.
Como ejemplo de lo señalado y convirtiéndose en viral y bajo el título de ¿Por qué creen que el JNE escogió el 17 de mayo para proclamar los resultados electorales? Y como respuesta señala “Señores: el 17 de mayo de 1980 Sendero Luminoso declaró la guerra al Estado Peruano, fue lo que llamaron el inicio de la lucha armada (ILA), cuando el pueblo de Chuchis, donde había 4 mesas de votación con 05 policías cuidando, fue atacado por Sendero Luminoso.
Ese fue el inicio de más de 20 años de terror y muerte… ¿Ustedes creen en las casualidades? Estos zurdos de la ONPE y el JNE son unos miserables y desgraciados pro terrucos”.
Francamente nos parece mucha imaginación, alineada con irresponsabilidad, pues una cosa es sospechar o dudar de la conducción del proceso electoral en que estamos incursos y otra es echar irresponsables acusaciones a todos los funcionarios y trabajadores de nuestros entes electorales que tienen a su cargo tanto la conducción de tal proceso, como la fiscalización del mismo y la justicia electoral.
No tengo la más remota idea si es que en las instituciones electorales hay personas vinculadas o que lo estuvieron con el terrorismo, pero hacer generalizaciones gratuitas y por gusto es absolutamente irresponsable y que hace dudar del buen criterio de quienes difunden tal barbaridad.
Se puede comprender el estado de ánimo de los electores, pero lo que no se puede admitir son afirmaciones como la expuesta que dañan el honor, prestigio, y buen nombre de muchísimos funcionarios públicos que actúan con corrección.
Si tan temerosos están respecto al proceso electoral, lo mejor que podrían hacer en lugar de estar repitiendo frases absurdas, es sobreponerse a las frustraciones e ir a votar en la segunda vuelta, escogiendo al o a la candidata que pueda actuar con acierto por el progreso del Perú, lo que se traducirá en empleo decente y digno, además que por cierto con vocación de bienestar para todos. Nada de voto en blanco, viciado o ausentismo. ¡Seamos responsables!