No todos son liderazgos

Por Antero Flores-Araoz

Llegó a mis manos lo que se supone era una frase de Winston Churchill enunciando que “La principal diferencia entre los humanos y los animales, es que los animales nunca permitirían que los lidere el más estúpido de la manada”.

Como en los últimos años, a través de las redes sociales es muy fácil endilgar frases a cualquiera, tomé la previsión de hacer verificar la autenticidad de la frase en cuestión y, el resultado de la búsqueda fue el siguiente: “No, Winston Churchill nunca dijo ni escribió esa frase. Es una cita apócrifa (falsa) que se ha viralizado ampliamente en redes sociales y foros de Internet.  Los historiadores y expertos en las obras de Churchill no han encontrado ningún registro de que haya pronunciado o escrito estas palabras.  Su verdadera autoría es desconocida y se trata de un meme de Internet popularizado”.

Pese a ser una frase falsamente atribuida a Winston Churchill, no deja de ser interesante y lleva en si inteligencia popular, además de una prolija observación de animales domésticos tipo mascotas hasta los de bastante mayor tamaño, que no se dejan embaucar por el que más corre ni por el que más grita, sus liderazgos están en el dominio de la escena, en el seguimiento que les hacen sus congéneres y en su visible autoridad respecto del resto de la manada.

Hay ciertamente seres humanos que se dejan llevar por el que más grita, por el que más ofrece cosas y situaciones inalcanzables, por el que recurre con desfachatez al engaño y por quien irresponsablemente y también a sabiendas oferta el oro y el moro.

Es difícil ciertamente impedir que quien desea ser embaucado lo sea en la realidad, pues para tontos no hay edad, sexo, educación, grado de instrucción, posición social o posición económica.

La gran mayoría de las personas conoce perfectamente que en los tiempos en que actuamos ya no baja maná alguno del cielo y que cuando hay Estado regalón, esa situación termina pasando factura a toda la población y nadie se salva.

La ecuación para el bienestar es muy sencilla: inversión=empleo=bienestar y como la frase atribuida a Carlos Boloña “No hay lonche gratis”.  Lo que se regala, aunque sea con el nombre moderno de subvención, a alguien le cuesta y como el Estado se mantiene con los impuestos, al fin y al cabo lo sufragarán los ciudadanos. Empero como los ciudadanos tendrán cada vez más desconfianza en invertir en un Estado regalón, no alcanzarán los impuestos para tantos regalos, habrán devaluaciones, inflación, carencias y más pobrezas, o sea lo contrario de lo ofrecido.

Los Estados regalones duran poco despilfarrando el dinero de sus contribuyentes.  Ya lo vimos en nuestro hemisferio americano en Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela, con pésimas consecuencias. Ni siquiera hay que viajar solo salgamos a las calles y nos encontraremos con millón y medio de venezolanos, parte de los ocho millones que huyeron del país llanero en búsqueda de oportunidades que su patria les negó.

No queremos aquello para nuestros compatriotas.

Si alguien se molesta por lo expuesto, ni se preocupen, hay que evitar males mayores diciendo la verdad y también repitiendo expresiones populares e inteligentes como aquella que afirmó: “A quien le caiga el guante, pues que se lo chante”.

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