El 98% de las personas considera la gratificación como un beneficio importante para su economía, según el estudio de Bumeran.
Julio marca la llegada de la gratificación por Fiestas Patrias para miles de trabajadores formales en el país, quienes recibirán este beneficio hasta el día 15. Si bien muchas personas ya tienen definido en qué utilizarán este ingreso extraordinario, es importante detenerse unos minutos para analizar si esa decisión responde realmente a su situación financiera.
Según el estudio «Gratificación» de Bumeran, el 35% de las personas trabajadoras destinará este ingreso al pago de deudas y créditos, mientras que el 25% planea ahorrarlo y el 7% optará por invertirlo. Asimismo, el 98% considera que la gratificación es un beneficio importante para su economía.
Al respecto, Diego Mallqui, especialista en gestión patrimonial y CEO de Finniu, señala que antes de utilizar la gratificación conviene evaluar tres aspectos fundamentales: las deudas de corto plazo, especialmente aquellas de mayor costo, como las tarjetas de crédito; el fondo de emergencia disponible; y el tiempo durante el cual no se necesitará ese dinero.
«Quien ya tiene cubiertas sus deudas de mayor costo y cuenta con un colchón de emergencia está en mejor posición para destinar una parte de este ingreso a alternativas que generen rentabilidad. La clave es que la decisión no sea automática ni por costumbre, sino que responda a la situación financiera real de cada persona», explica Mallqui.
En este sentido, el especialista señala que existen cuatro errores frecuentes que pueden impedir aprovechar este ingreso de manera estratégica:
Considerar la gratificación como un dinero «extra»: En lugar de verla como un ingreso independiente, debería formar parte de la planificación financiera anual.
Destinarla por completo a gastos no planificados: Esto impide aprovecharla para fortalecer la estabilidad financiera o cumplir objetivos de mediano y largo plazo.
Mantener el dinero inmovilizado en una cuenta de ahorros: Aunque el saldo permanezca igual, si la rentabilidad es inferior a la inflación, ese dinero pierde valor en términos reales. Evaluar alternativas de inversión que ofrezcan rendimientos superiores puede contribuir a mantener o incrementar su poder adquisitivo.
Invertir sin informarse previamente: Tomar decisiones apresuradas o por presión puede llevar a elegir instrumentos que no se ajusten al perfil o a las necesidades de la persona. Antes de invertir, es importante evaluar el plazo en el que podría necesitar el dinero, el nivel de riesgo que se está dispuesto a asumir, la liquidez del instrumento y la transparencia de la entidad que lo ofrece. Asimismo, conviene comparar no solo la rentabilidad, sino también las condiciones, los plazos y el respaldo de cada alternativa.
Una vez evaluada la situación financiera, el siguiente paso es definir cómo distribuir la gratificación, asignando el dinero según prioridades: cubrir necesidades inmediatas o gastos ya comprometidos, fortalecer el fondo de emergencia (si aún no está completo) y destinar una parte al crecimiento patrimonial, siempre que ello responda a los objetivos y al perfil de riesgo de cada persona.
«No se trata de elegir entre gastar o invertir de forma absoluta, sino de asignar cada sol a un objetivo claro. Este ejercicio, aunque simple, ordena la decisión y evita que el ingreso se disuelva sin dejar un avance financiero visible», sostiene.
Finalmente, Mallqui afirma que cada vez más personas están optando por destinar ingresos extraordinarios, como la gratificación o la CTS, a alternativas de inversión como parte de una planificación financiera de largo plazo. En el caso de Finniu, esta tendencia también se ha reflejado en el crecimiento del fondo administrado, cuyos activos bajo gestión pasaron de aproximadamente US$0,1 millones a US$6,5 millones, impulsados principalmente por inversionistas de clase media.