El Niño costero y El Niño global no son lo mismo y sus efectos en Perú pueden ser muy distintos

Aunque ambos fenómenos están relacionados con el calentamiento del océano Pacífico, se originan y desarrollan de manera diferente. En el Perú, sus impactos pueden variar desde lluvias intensas en la costa hasta cambios en las precipitaciones de los Andes y la Amazonía.

El término El Niño suele utilizarse para describir diferentes patrones de calentamiento del océano Pacífico, pero no todos tienen las mismas características ni producen los mismos efectos en el Perú.

El Instituto Geofísico del Perú (IGP) explica que los eventos de mayor impacto sobre nuestro territorio pueden ser de escala global o costera. La diferencia es especialmente importante porque la ubicación del calentamiento del mar influye en la respuesta de la atmósfera y, por tanto, en las condiciones climáticas que experimentan las distintas regiones del país.

¿Qué es El Niño global?

El Niño global está relacionado con el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y se caracteriza por un calentamiento anómalo de la superficie del mar en sectores del Pacífico ecuatorial central y oriental.

Este fenómeno puede generar alteraciones en los patrones atmosféricos que se extienden mucho más allá de las costas peruanas. Por ello, sus efectos pueden sentirse en diferentes partes del mundo.

En el Perú, un evento de El Niño en el Pacífico central puede producir impactos diferentes a los de un calentamiento concentrado frente a nuestra costa. De acuerdo con investigaciones del IGP, este patrón puede reducir las precipitaciones en determinadas zonas e incrementar las temperaturas en los Andes y la Amazonía.

¿Qué diferencia a El Niño costero?

El Niño costero está asociado principalmente con el calentamiento anómalo del mar frente a las costas del Perú y Ecuador. A diferencia del fenómeno de escala global, sus mecanismos pueden estar vinculados a procesos océano-atmosféricos locales en el Pacífico oriental.

Esta diferencia tiene especial importancia para nuestro país. Cuando el calentamiento se concentra frente a la costa peruana, puede favorecer condiciones de mayor humedad y lluvias intensas, principalmente en sectores de la costa norte.

El IGP señala como ejemplos de eventos costeros importantes los ocurridos en 1891, 1925 y 2017. Estos episodios estuvieron asociados con lluvias intensas, inundaciones y huaicos que provocaron importantes impactos en el territorio peruano.

¿Cómo podrían afectar al Perú?

Los efectos dependen de la intensidad, duración y ubicación de las anomalías de temperatura del mar, además de la interacción con otros factores atmosféricos.

En la costa, especialmente en el norte, un evento costero puede favorecer lluvias intensas capaces de provocar desbordes de ríos, inundaciones, huaicos y daños en infraestructura. También puede modificar las condiciones del ecosistema marino y afectar actividades vinculadas a los recursos hidrobiológicos.

En cambio, un evento de El Niño en el Pacífico central puede generar una distribución diferente de las lluvias y temperaturas. Investigaciones del IGP señalan que este patrón puede estar asociado con una reducción de precipitaciones e incremento de temperaturas en los Andes y la Amazonía.

Por ello, la presencia de un fenómeno de escala global no significa automáticamente que el Perú vaya a experimentar las mismas condiciones que durante un evento costero.

¿Pueden ocurrir ambos fenómenos?

Sí. Las condiciones del Pacífico central y las que se registran frente a la costa peruana pueden evolucionar de manera distinta.

Un informe técnico del IGP publicado en junio de 2026 señaló que los modelos utilizados entonces proyectaban la continuidad de condiciones asociadas tanto con El Niño costero como con un evento de El Niño en el Pacífico central hacia el verano siguiente. Sin embargo, el propio informe advertía que la confiabilidad de los pronósticos disminuye a medida que aumenta el horizonte temporal.

Esta situación demuestra por qué el monitoreo permanente resulta fundamental. Las autoridades y organismos científicos evalúan las condiciones del océano y la atmósfera para determinar cómo evolucionan ambos patrones y cuáles podrían ser sus efectos sobre el territorio nacional.

Un fenómeno que requiere vigilancia permanente

El Perú es particularmente vulnerable a las variaciones del Pacífico debido a su ubicación geográfica y a la influencia que ejerce el océano sobre el clima.

El ENFEN mantiene un sistema de vigilancia y monitoreo de las condiciones océano-atmosféricas para identificar cambios relacionados con El Niño y La Niña. En enero de 2026, por ejemplo, el organismo mantenía el estado de vigilancia ante un posible desarrollo de El Niño Costero de magnitud débil y también advertía sobre la posibilidad de condiciones cálidas en el Pacífico central durante los meses siguientes.

La diferencia entre El Niño costero y El Niño global es, por tanto, más que una cuestión de nombres. Se trata de patrones con características distintas que pueden generar respuestas climáticas diferentes en el Perú.

Comprender dónde se concentra el calentamiento del océano permite interpretar mejor los pronósticos y anticipar los posibles escenarios para la costa, los Andes y la Amazonía. Por ello, el seguimiento de las instituciones científicas será clave para conocer cómo evolucionarán las condiciones del Pacífico y sus posibles repercusiones en el país.

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